Expertos abogan por la salud cutánea frente al exceso de productos en la tendencia Skin-First
David Fernández-Gómez, director general de RoC en España y Portugal, ha señalado un cambio de paradigma en la industria de la dermocosmética hacia la denominada «Skin-First Beauty». Este enfoque prioriza la salud integral de la piel y la prevención sobre la búsqueda de una perfección estética artificial, desmontando el mito de que una mayor cantidad de productos aplicados garantiza mejores resultados.
Según el directivo, que cuenta con una trayectoria de casi siete décadas en el sector, el objetivo actual de la medicina estética y el cuidado personal ha evolucionado. Mientras que años atrás el foco se centraba en corregir o rellenar imperfecciones, hoy se apuesta por mantener y estimular los procesos naturales de la piel para lograr luminosidad e hidratación real, aceptando la textura y el relieve natural del tejido cutáneo.
Principales errores en el cuidado de la piel
Fernández-Gómez identifica tres fallos críticos que los consumidores suelen cometer en sus rutinas diarias. El primero es la saturación de activos; el uso excesivo de tratamientos sin permitir periodos de recuperación puede comprometer la barrera cutánea. En segundo lugar, la búsqueda de resultados inmediatos genera frustración y daños potenciales, dado que la piel requiere constancia y tiempo para responder a los tratamientos.
El tercer error, calificado como el más grave, es la omisión del protector solar. A pesar de seguir rutinas complejas, muchos usuarios olvidan este paso esencial, lo que invalida cualquier esfuerzo preventivo anterior. El experto advierte que las expectativas poco realistas, alimentadas en ocasiones por redes sociales, pueden llevar a una obsesión por eliminar poros o relieves que son intrínsecos a una piel sana.
Hacia una rutina simplificada y eficiente
La propuesta institucional para una salud cutánea óptima se aleja de las rutinas de múltiples pasos para centrarse en lo esencial. Durante la mañana, el protocolo recomendado consiste en una limpieza suave, la aplicación de un antioxidante adaptado al tipo de piel y el uso de protector solar mineral. Este último, preferiblemente con color, permite simplificar la rutina al actuar simultáneamente como barrera protectora y base de maquillaje.
Para el horario nocturno, el esquema se reduce a la limpieza y el uso de cremas recuperadoras o transformadoras con activos como los péptidos. El objetivo es reforzar la barrera protectora para que la piel responda adecuadamente a las agresiones externas. Esta simplificación no supone una renuncia a la eficacia, sino una optimización de la absorción y el funcionamiento celular.
La salud como base de la estética
La conclusión de este cambio de tendencia reside en entender la estética como una consecuencia de la salud y no como un fin independiente. Una piel que funciona correctamente y se mantiene hidratada reflejará luz de manera natural, independientemente de los signos propios del envejecimiento cronológico.
El mensaje para los consumidores es claro: el verdadero valor del cuidado de la piel no reside en el borrado de cada imperfección, sino en el mantenimiento de su integridad funcional. En este sentido, la constancia y la personalización de los tratamientos se consolidan como los pilares fundamentales para una dermocosmética efectiva y duradera.


