domingo, octubre 18, 2026
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Eugenia Martínez de Irujo: Infancia en el Palacio de Liria

Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, ha detallado recientemente aspectos clave sobre su formación y convivencia en el seno de la Casa de Alba, subrayando la influencia de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart, y el entorno histórico de los palacios de Liria y Dueñas. Su relato ofrece una perspectiva institucional sobre la vida cotidiana en una de las casas nobiliarias más relevantes de España durante las décadas de 1970 y 1980, marcada por la preservación del patrimonio artístico y la dinámica de una familia de la alta aristocracia.

Nacida en un entorno de marcada tradición, Martínez de Irujo creció como la hija menor y única mujer entre seis hermanos. Esta posición estructural en la familia la convirtió en una figura protegida y en el principal vínculo afectivo de la fallecida duquesa de Alba. Su infancia se desarrolló entre la monumentalidad de las residencias oficiales y una educación en centros de prestigio, como el King’s College de Madrid, donde se buscó un equilibrio entre su condición nobiliaria y un perfil académico discreto.

El Palacio de Liria, en Madrid, funcionó para la duquesa de Montoro no solo como un monumento histórico, sino como una residencia privada plenamente operativa. Durante su niñez, el inmueble albergaba una de las colecciones de arte más importantes de Europa, con obras de Goya, Velázquez y Rubens, integradas en la vida diaria de la familia. Martínez de Irujo destaca que el uso de los espacios, incluidos los 20.000 metros cuadrados de jardines, permitía un desarrollo personal aislado del entorno urbano, aunque condicionado por un estricto protocolo de funcionamiento doméstico y una presencia constante de personal de servicio.

La estabilidad familiar se vio afectada por hitos significativos, como el fallecimiento de su padre, Luis Martínez de Irujo, cuando ella tenía cuatro años, y la posterior boda de su madre con Jesús Aguirre en 1978. Según los testimonios recabados, la relación con Aguirre fue compleja, en contraste con la profunda afinidad que mantenía con la duquesa de Alba, de quien heredó su interés por la pintura y la gestión del patrimonio cultural.

A pesar del vínculo cercano entre madre e hija, la historia institucional de la familia no estuvo exenta de tensiones públicas. Los desacuerdos surgieron principalmente tras la disolución del matrimonio de la duquesa de Montoro con Francisco Rivera Ordóñez y los posteriores litigios por la custodia de su hija, Cayetana Rivera. Estos episodios generaron distanciamientos temporales que, sin embargo, se resolvieron en la etapa final de la vida de Cayetana Fitz-James Stuart, fallecida en noviembre de 2014.

En la actualidad, Eugenia Martínez de Irujo desempeña un papel activo en la preservación del legado de su madre. El Palacio de Liria, que en décadas anteriores funcionaba como una corte privada y punto de encuentro para la élite intelectual y social, ha transicionado hacia un modelo de gestión que permite la apertura al público y la exposición de sus fondos documentales y artísticos, manteniendo al mismo tiempo áreas privadas para la continuidad de la vida familiar de los Fitz-James Stuart.

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