viernes, octubre 2, 2026
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Mascotas de Eugenia Martínez de Irujo: Una vida de adopción

Eugenia Martínez de Irujo consolida su compromiso con el bienestar animal y la adopción responsable

Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, ha reafirmado su postura institucional frente al maltrato animal y el fomento de la adopción, gestionando actualmente una población de cerca de treinta animales rescatados en sus propiedades de Madrid y Sevilla. La aristócrata, que ha convertido su finca La Pizana en un refugio personal, utiliza su proyección pública para colaborar con diversos santuarios y protectoras de ámbito nacional, consolidando una labor de concienciación que trasciende el ámbito privado.

En recientes intervenciones públicas, la hija menor de la fallecida duquesa de Alba detalló la composición actual de su entorno doméstico, el cual incluye catorce perros, cinco gatos, cuatro cerdos y cuatro burros, además de diversas aves de corral. Esta actividad se fundamenta en la premisa de «no compres, adopta», una filosofía que Martínez de Irujo promueve activamente con el objetivo de aliviar la saturación de los centros de acogida en España y denunciar situaciones de abandono y maltrato.

El compromiso de la duquesa de Montoro se extiende a la colaboración directa con entidades especializadas, tales como el Santuario Gaia y El Hogar Animal Sanctuary. A través de sus plataformas de comunicación, Martínez de Irujo visibiliza casos de vulnerabilidad animal, con especial énfasis en la situación de los galgos, y acondiciona sus residencias para la rehabilitación de aves heridas y el mantenimiento de equinos rescatados, priorizando el bienestar y la vejez en libertad de los ejemplares sobre cualquier fin competitivo o deportivo.

Esta vinculación con el entorno natural es una herencia directa de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba. No obstante, el enfoque de la actual duquesa de Montoro representa una evolución generacional desde la visión tradicional del campo andaluz y la ganadería hacia un activismo centrado en el bienestarismo animal. Mientras que la anterior jefa de la Casa de Alba se centró en el ámbito ecuestre y los ejemplares de pura raza, su hija ha orientado sus recursos hacia la creación de un sistema de protección para animales procedentes de situaciones de desprotección.

La gestión de estos ejemplares se distribuye principalmente en la finca La Pizana, situada en el municipio sevillano de Gerena. Tras recibir esta propiedad, Martínez de Irujo ha transformado las instalaciones para permitir la convivencia en semilibertad de especies diversas, integrando el cuidado de animales de granja y mascotas domésticas como un eje central de su actividad cotidiana. Este modelo de gestión privada busca servir de ejemplo para la implementación de políticas de tenencia responsable y respeto a la biodiversidad en el ámbito civil.

Finalmente, la duquesa de Montoro ha subrayado la importancia de la educación social en esta materia, señalando que la labor de las protectoras es fundamental pero insuficiente sin un cambio en la mentalidad ciudadana. Su actividad, por tanto, se alinea con las corrientes contemporáneas de defensa de los derechos de los animales, combinando la gestión de recursos propios con la movilización de la opinión pública para combatir el abandono estacional y fomentar el apoyo económico a los refugios profesionales.

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