El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado este miércoles la decisión de la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, de expulsar del hemiciclo a la diputada popular Ana Belén Vázquez. La medida se produjo después de que la parlamentaria exhibiera un bote de gas pimienta durante el transcurso de la sesión de control al Gobierno.
El incidente tuvo lugar durante un debate entre Vázquez y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la situación de seguridad en Ceuta. Según la versión del Grupo Popular, la diputada mostró el dispositivo —que aseguran estaba vacío— para ilustrar los medios de defensa personal que emplean mujeres y niñas en la ciudad autónoma. Sin embargo, la presidencia de la Cámara ordenó su expulsión al considerar el objeto como un arma inapropiada para el recinto parlamentario.
Feijóo ha calificado la decisión de «disparate» e «inaudita», sosteniendo que no se puede considerar la exhibición de este elemento como la portación de un arma cuando el objetivo era realizar una descripción de la realidad social en Ceuta. El líder de la oposición ha manifestado que la actuación de Armengol responde a un intento de «inflamar» el Pleno ante lo que considera una gestión «devastadora» del Gobierno durante la sesión de control.
Desde la bancada popular se ha cerrado filas con la diputada expulsada, quien recibió el aplauso de sus compañeros al abandonar el hemiciclo. Feijóo ha sugerido que la presidencia de la Cámara debería desplazarse a Ceuta para conocer de primera mano las circunstancias que motivaron la intervención de Vázquez, insistiendo en que el uso de estos sprays es habitual entre la población civil de la zona para su protección.
Por su parte, Ana Belén Vázquez ha defendido la legalidad de su acción argumentando que los sprays de defensa personal están «excluidos del Reglamento de Armas». La diputada ha acusado a la presidenta de actuar como una integrante más del Ejecutivo, calificando su proceder de «lamentable» y asegurando que su intención no era otra que denunciar la falta de seguridad tras los flujos migratorios del pasado mes de julio.
La dirección del Grupo Popular ha confirmado que conocía de antemano la intención de la diputada de mostrar el recipiente y ha acusado a la presidencia de «sobreactuar». Este nuevo choque institucional se suma a la tensión creciente entre el principal partido de la oposición y la Mesa del Congreso respecto a la moderación de los debates y el cumplimiento del reglamento interno de la Cámara.


