La Fiscalía ha procedido a la apertura de una investigación penal de oficio por la presunta comisión de un delito de revelación de secretos tras la filtración de un informe de la inteligencia militar. El documento en cuestión, redactado por el Regimiento de Guerra Electrónica 32 (REW-32) del Ejército de Tierra, advertía con antelación sobre la posibilidad de una entrada masiva de personas en Ceuta el pasado 30 de julio, coincidiendo con la festividad marroquí del Día del Trono.
Según fuentes gubernamentales, el Ejecutivo ya ha sido notificado sobre el inicio de estas diligencias, si bien todavía no se ha precisado qué órgano fiscal concreto —entre la Fiscalía General del Estado, la Audiencia Nacional o la Fiscalía de Madrid— lidera el procedimiento. La investigación se centra en la difusión de una nota de inteligencia que no fue incluida en el reciente proceso de desclasificación de documentos llevado a cabo por el Gobierno la pasada semana.
El informe del REW-32, con base en Sevilla, se fundamentaba en la interceptación de comunicaciones de agentes marroquíes destinados en la frontera del Tarajal. Según el contenido del documento, las fuerzas del país vecino habrían recibido órdenes directas de permanecer en sus puestos y cancelar cualquier salida de servicio ante la previsión de un episodio migratorio por vía marítima o terrestre. El análisis militar calificó como «muy probable» el intento de entrada masiva durante las jornadas festivas en el Reino de Marruecos.
La relevancia institucional del documento radica en su fecha de elaboración, necesariamente anterior al 30 de julio, y en el hecho de que fue transmitido al Estado Mayor del Ejército (EME) y al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). A pesar de su carácter crítico para entender la gestión de la crisis, la nota original no figura entre los papeles que el Ejecutivo ha hecho públicos, donde sí aparece, no obstante, una carátula de valoración posterior enviada al CIFAS la mañana en que ya se producían los hechos.
Paralelamente, ha trascendido que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) remitió una alerta temprana a los servicios secretos marroquíes (DGST y DGSN) el 29 de julio, un día antes de la crisis. En dicha comunicación, los servicios de inteligencia españoles detallaban la existencia de grupos organizados en redes sociales y aplicaciones de mensajería, como un grupo de WhatsApp denominado «Asalto a la valla de Ceuta» y foros de Facebook con miles de integrantes, donde se coordinaba la acción aprovechando la distracción de las autoridades por los desfiles oficiales.
Estas revelaciones contrastan con la narrativa oficial que calificó el evento de acción espontánea. Los informes técnicos indican que el material de inteligencia procedía de observación directa, lo que le otorgaba el máximo nivel de credibilidad (A-1) dentro de los protocolos de seguridad. La investigación de la Fiscalía deberá determinar ahora la cadena de custodia de estos documentos y las responsabilidades derivadas de su publicación en diversos medios de comunicación.


