Francia registra una sensible baja en la movilización social a la espera de negociaciones con el Gobierno
La cuarta jornada consecutiva de protestas en Francia en defensa del poder adquisitivo y los servicios públicos cerró este sábado con una notable disminución en la participación ciudadana. Según datos oficiales del Ministerio del Interior, la movilización congregó a 146.000 personas en todo el país, una cifra significativamente menor a los 320.000 asistentes registrados el pasado 31 de octubre y lejos del pico de 550.000 alcanzado a mediados del mes pasado. El balance provisional de la jornada arroja un total de 232 detenidos en un contexto de calma generalizada, aunque con focos de tensión en manifestaciones no autorizadas.
El despliegue de seguridad, que contó con 70.000 agentes en todo el territorio nacional, supervisó marchas que en París transcurrieron de forma mayoritariamente pacífica entre las plazas de la República y de la Nación. No obstante, las autoridades reportaron incidentes y enfrentamientos con grupos calificados como radicales en ciudades de provincias como Toulouse, Lyon, Nantes y Estrasburgo. En la capital, pequeños grupos vinculados al movimiento de los «chalecos amarillos» intentaron concentrarse en zonas restringidas como la plaza de la Concordia y las inmediaciones de la Asamblea Nacional, lo que derivó en intervenciones policiales y multas administrativas.
A pesar de la menor afluencia, las organizaciones estudiantiles mantienen una lectura dispar de las cifras, estimando la participación en 250.000 personas a nivel nacional. La movilización de este sábado se produce en un momento de impás, con la mirada puesta en la ronda de contactos institucionales que el Ejecutivo iniciará el próximo lunes. El primer ministro, Sébastien Lecornu, tiene previsto recibir a representantes sindicales y patronales con el objetivo de encauzar las demandas sociales y reducir la tensión en las calles.
La agenda gubernamental para el inicio de la semana incluye también encuentros específicos con el sector educativo. Lecornu abordará con estudiantes de secundaria y universitarios la reforma de Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad que ha sido uno de los principales motores de las protestas estudiantiles en las últimas seis semanas. El Gobierno ha avanzado ya algunas medidas paliativas, como la creación de 500 nuevas plazas de profesorado y la limitación de alumnos por aula en determinados niveles de secundaria, aunque los cambios estructurales en el sistema de acceso no se prevén hasta 2027.
La continuidad del conflicto social dependerá de los resultados de estas mesas de diálogo. Mientras el Ejecutivo confía en que las concesiones anunciadas y las reuniones bilaterales desactiven el descontento, una intersindical de la enseñanza ya ha convocado una nueva jornada de huelga y manifestaciones para el próximo martes, 10 de diciembre. Las ocho principales centrales sindicales del país esperarán al término de las reuniones del lunes para fijar una posición conjunta y decidir si mantienen el pulso en las calles o abren una fase de negociación técnica.


