Un informe forense descarta probar que el piloto de la DGT volara bajo los efectos de drogas en el siniestro de Robledo
El Juzgado de Instrucción número 3 de San Lorenzo de El Escorial ha recibido un informe médico oficial que determina la imposibilidad de probar que el piloto de la Dirección General de Tráfico (DGT), Luis Vidal, se encontrara bajo los efectos de sustancias estupefacientes en el momento del accidente de helicóptero ocurrido en marzo de 2023 en Robledo de Chavela (Madrid). El documento técnico, elaborado por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, debilita la acusación por un presunto delito contra la seguridad aérea que pesaba sobre el aviador tras dar positivo en un control posterior al siniestro.
La facultativa responsable del informe señala que, al disponer únicamente de un test de saliva realizado horas después del impacto, no es posible establecer una correlación directa con los niveles de la sustancia en plasma ni concretar el grado de afectación del sujeto durante los hechos. Según el escrito remitido a la magistrada, el test de saliva actúa como un indicador cualitativo y no cuantitativo, lo que impide determinar si el consumo de cocaína y anfetaminas detectado mermó las facultades físicas o intelectuales del piloto para el manejo de la aeronave.
El análisis forense explica que la detectabilidad de estas sustancias en saliva varía según múltiples factores, como el tipo de consumo —agudo o crónico— y la vía de administración. En el caso de la cocaína, el informe precisa que puede dar positivo desde pocos minutos después de la ingesta hasta diez días después en consumidores habituales. Esta falta de precisión temporal imposibilita a la justicia acreditar que el investigado, de 63 años, estuviera influenciado por dichas sustancias mientras operaba el helicóptero de vigilancia Pegasus.
El siniestro se produjo cuando la aeronave realizaba labores de vigilancia en la carretera M-512. Según la versión del piloto aportada a la Comisión de Investigaciones de Accidentes, el aparato sufrió un hundimiento repentino durante una maniobra estacionaria, lo que provocó un contacto violento con el terreno que terminó partiendo el helicóptero en dos. En el aparato viajaban, además del aviador, un operador de cámara de la DGT y la esposa de este último, cuya presencia no estaba autorizada para ese vuelo oficial.
La investigación judicial también ha abordado la presencia de esta pasajera no autorizada. Las pesquisas sugieren que, tras el accidente, se intentó ocultar que la mujer viajaba en la aeronave, simulando que no se encontraba en el lugar de los hechos. Actualmente, tanto el operador de cámara como su esposa ejercen la acusación particular en la causa, que se encuentra a la espera de que la Fiscalía presente su escrito de conclusiones tras finalizar la fase de instrucción.
Luis Vidal, que tras el suceso se reincorporó brevemente a su puesto en la DGT con la prohibición administrativa de volar, abandonó finalmente el organismo para regresar a su plaza de bombero en la Comunidad de Madrid, puesto en el que se encontraba en excedencia desde 2019. El informe del Instituto de Medicina Legal se considera ahora una pieza clave para la defensa, que sostiene que el accidente respondió a causas técnicas o de maniobrabilidad y no al estado psicofísico del piloto.


