La Guardia Civil admite que el colapso fronterizo en Ceuta obligó a priorizar los rescates sobre el control de entradas
La Guardia Civil ha remitido un informe técnico a la Audiencia Nacional en el que detalla la imposibilidad de contener la entrada masiva de inmigrantes registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Según el documento, el volumen de personas fue de tal magnitud que los efectivos desplegados se vieron obligados a modificar su estrategia operativa, priorizando las labores de salvamento y rescate para impedir la pérdida de vidas humanas frente a las tareas habituales de contención fronteriza y control de acceso.
El informe, remitido al Juzgado Central de Instrucción número 3 que dirige la magistrada María Tardón, describe un escenario de «colapso de una dimensión sin precedentes». El instituto armado explica que los intentos de acceso se produjeron de forma «continua y sostenida» por parte de centenares de personas de manera simultánea. Ante el riesgo de ahogamiento en el espigón fronterizo, tanto las unidades de tierra como el Servicio Marítimo concentraron sus esfuerzos en socorrer a los migrantes, entre los que se identificaron perfiles de especial vulnerabilidad, como menores de edad y mujeres embarazadas.
Como consecuencia directa de esta situación de emergencia, los agentes no pudieron realizar la identificación ni el seguimiento individualizado de quienes lograban acceder a territorio español. El documento aclara que la prioridad absoluta fue evitar fallecimientos en el mar, lo que impidió recabar datos básicos sobre la filiación de los afectados en el momento del cruce. Una vez superado el cordón de seguridad, la mayoría de los migrantes se adentraron rápidamente en el interior de la ciudad autónoma, quedando las labores de registro posterior bajo la competencia de la Policía Nacional.
En cuanto al balance de víctimas, la Comandancia de Ceuta ha confirmado la recuperación de 82 cadáveres relacionados con este flujo migratorio masivo en distintos puntos del entorno marítimo. Los investigadores advierten de que esta cifra podría no ser definitiva, ya que se han localizado otros cuerpos con posterioridad cuya vinculación directa con los eventos de finales de julio está siendo analizada por el Tribunal de Instancia de Ceuta.
Respecto a la inteligencia previa, la Guardia Civil reconoce que, si bien se compartió información por los canales habituales sobre la evolución de la presión migratoria, los avisos fueron calificados de «carácter ordinario». Según el informe, dichas alertas no permitieron anticipar el alcance ni la magnitud de la entrada masiva, lo que derivó en un dispositivo que no estaba dimensionado para un flujo de tales proporciones. Asimismo, se señala una falta de exactitud en la transmisión de información desde los organismos locales en Ceuta hacia la unidad central en Madrid.
El análisis técnico concluye que los colectivos migrantes emplearon métodos de coordinación mediante canales de comunicación cerrados, aprovechando festividades y condiciones meteorológicas para dificultar la detección. Ante la saturación de los recursos de la Guardia Civil, fue necesaria la intervención de Cruz Roja, Salvamento Marítimo y, finalmente, efectivos del Ejército de Tierra para estabilizar la situación en la zona fronteriza.


