Imputados dos hombres por espionaje para Irán tras un presunto plan de atentado en una base aérea británica
La Policía Antiterrorista del Reino Unido ha confirmado este martes la imputación de dos hombres por su presunta implicación en la preparación de un atentado terrorista contra la base aérea de Fairford, perteneciente a la Real Fuerza Aérea británica (RAF). Según el informe oficial, los detenidos habrían actuado bajo la dirección o en beneficio de la Inteligencia de Irán, en lo que las autoridades califican como una amenaza directa a la seguridad nacional.
Los acusados, identificados como Mohmed Abdulkarim y Nouman Essghir, ambos de 24 años de edad, comparecerán ante el Tribunal de Magistrados de Westminster en Londres para hacer frente a cargos presentados en el marco de la Ley de Seguridad Nacional de 2023. A Essghir se le imputa, adicionalmente, un cargo por incursión en una zona restringida con el propósito de llevar a cabo acciones perjudiciales para los intereses del Estado británico.
Laurence Taylor, jefe de la Policía Antiterrorista, vinculó este incidente con una serie de operativos detectados en los últimos meses que, de acuerdo con los servicios de inteligencia MI5, estarían orquestados por el Estado iraní. «Estamos trabajando de forma exhaustiva para intervenir, identificar y responder a este tipo de amenazas», señaló Taylor, quien además subrayó la importancia de la colaboración ciudadana para detectar actividades sospechosas en torno a infraestructuras críticas.
Respecto al resto de los involucrados en la operación, un tercer sospechoso con doble nacionalidad británico-iraní ha sido puesto en libertad sin cargos. No obstante, otros cinco individuos detenidos previamente en relación con el mismo caso continúan bajo custodia policial mientras avanzan las investigaciones para determinar el alcance total de la presunta trama de espionaje y sabotaje.
La base de Fairford, ubicada en el condado de Gloucestershire, desempeña un papel estratégico clave en la arquitectura de seguridad de la OTAN. Recientemente, las instalaciones han albergado bombarderos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tras la autorización concedida en marzo por el primer ministro, Keir Starmer. Esta decisión permitió el uso de bases británicas para acciones «defensivas» en el contexto del conflicto en Oriente Próximo, lo que ha elevado la tensión diplomática entre Londres y Teherán.
Por su parte, el Gobierno de Irán ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas de «infundadas». A través de sus canales diplomáticos, Teherán ha denunciado lo que considera una implicación directa del Reino Unido en el conflicto regional al facilitar el despliegue militar estadounidense, desvinculándose de cualquier plan de agresión contra las instalaciones militares en suelo británico.


