La ola de calor extrema agrava la crisis por incendios forestales con más de 91.000 personas afectadas
La Dirección General de Protección Civil ha informado este miércoles que los incendios forestales activos en la Península han afectado ya a un total de 91.000 personas, de las cuales 63.000 han sido evacuadas de sus hogares y 28.000 permanecen bajo órdenes de confinamiento. La atención se desplaza ahora de forma crítica hacia la Vall d’Uixó, en la provincia de Castellón, donde el fuego avanza sin control tras calcinar 10.000 hectáreas, coincidiendo con la llegada de una nueva ola de calor que sitúa el riesgo de incendios en niveles de peligro extremo.
En la Comunidad Valenciana, el incendio de la Vall d’Uixó encara su quinta jornada de lucha contra las llamas con un perímetro que ya alcanza los 75,5 kilómetros. Las labores de extinción se han visto severamente comprometidas en las últimas 48 horas debido a la inversión térmica, un fenómeno meteorológico que ha impedido el despegue de los medios aéreos hasta las horas vespertinas. Esta limitación operativa favoreció la aparición de rebrotes en las zonas de Artana y el eje Alcudia de Veo-Tales, manteniendo a unas 10.000 personas desplazadas.
A pesar de la virulencia del fuego en Castellón, se han registrado avances en la gestión de los núcleos urbanos. Las autoridades han levantado el confinamiento total en La Vilavella y de forma parcial en los municipios de Betxí y Onda, aunque varias urbanizaciones periféricas continúan restringidas. Mientras tanto, en las provincias de Ávila y Madrid, la situación ha experimentado una leve mejoría durante la madrugada, permitiendo estabilizar algunos frentes, si bien los equipos de emergencia permanecen en alerta máxima ante el cambio de las condiciones climáticas.
Protección Civil ha advertido que la jornada de este miércoles será especialmente compleja debido a la confluencia de altas temperaturas, vientos variables y una baja humedad relativa, factores que definen un escenario de «tormenta perfecta». Este panorama no solo dificulta las tareas de control de los incendios actuales, sino que eleva drásticamente la probabilidad de que surjan nuevos focos de ignición en otras áreas del territorio nacional.
Ante este escenario de emergencia climática, los organismos de coordinación han reiterado el llamamiento a la población para extremar las medidas de precaución y evitar cualquier actividad de riesgo en entornos forestales. Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), junto a los servicios forestales autonómicos y bomberos, continúan desplegados de forma intensiva priorizando la protección de núcleos habitados y la contención del avance de las llamas en las zonas de mayor valor ecológico.


