La evolución del Grupo Inditex, desde sus orígenes como un modesto taller de confección hasta su consolidación como referente global del sector textil, se refleja de manera directa en las trayectorias vitales y profesionales de las dos hijas de su fundador, Amancio Ortega. Sandra y Marta Ortega personifican dos etapas distintas del crecimiento corporativo, manteniendo roles diferenciados tanto en la estructura accionarial como en la gestión operativa de la multinacional con sede en Arteijo.
Sandra Ortega Mera, primogénita del empresario y su primera esposa, Rosalía Mera, nació a finales de la década de los sesenta. Su infancia transcurrió en un entorno de austeridad coincidiendo con los primeros pasos de Confecciones Goa, el taller fundado en 1963 donde la familia elaboraba batas y lencería. Este contexto fundacional, sumado al nacimiento de su hermano Marcos en 1971 —quien padece una parálisis cerebral severa—, orientó su perfil hacia la filantropía y el compromiso social. Graduada en Psicología, Sandra Ortega ha centrado su actividad en la Fundación Paideia Galiza, enfocada en la inclusión sociolaboral de personas con discapacidad.
En el ámbito empresarial, Sandra Ortega ejerce como la mujer con mayor patrimonio de España a través de su holding inversor, Rosp Corunna. Con una participación aproximada del 5% en Inditex, se sitúa como la segunda mayor accionista de la compañía. No obstante, su rol se define como el de una inversora financiera pasiva, diversificando su capital en sectores como el inmobiliario, el hotelero y el farmacéutico, sin intervenir en las decisiones ejecutivas o de diseño de la matriz textil.
Por el contrario, Marta Ortega Pérez, nacida en 1984 fruto de la relación entre Amancio Ortega y Flora Pérez, creció en un periodo de expansión internacional y consolidación de Inditex. Su formación académica se desarrolló en entornos internacionales, incluyendo estudios en Suiza y Londres. A diferencia de su hermana mayor, Marta Ortega ha seguido una carrera interna ascendente dentro de la estructura operativa de la empresa, iniciándose como dependienta en una tienda de Zara en Londres para posteriormente especializarse en las áreas de producto y diseño.
Desde el 1 de abril de 2022, Marta Ortega ocupa la presidencia no ejecutiva de Inditex, sucediendo a Pablo Isla. Bajo su dirección, y en coordinación con el consejero delegado Óscar García Maceiras, la compañía ha alcanzado cifras récord de facturación y cotización bursátil. Su labor se ha centrado en el refuerzo de la imagen de marca, la sostenibilidad y el impulso de colaboraciones estratégicas con figuras de renombre en la fotografía y el diseño internacional.
Las diferencias entre ambas herederas también se extienden al ámbito personal y de visibilidad pública. Mientras que Sandra Ortega mantiene un perfil de estricta reserva en la localidad de Oleiros, integrada en una vida cotidiana alejada de la exposición mediática, Marta Ortega asume una proyección más institucional y cosmopolita. Esta última vincula su actividad a los círculos internacionales de la moda y la hípica, fijando su residencia en el centro de La Coruña y participando activamente en la agenda corporativa global del imperio fundado por su padre.


