viernes, agosto 28, 2026
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Descubren la primera infección ósea en un dinosaurio de Morella

Investigadores identifican en Castellón la primera evidencia de una infección bacteriana en un dinosaurio europeo

Un equipo multidisciplinar de investigadores ha documentado, por primera vez en el registro fósil, una reacción ósea provocada por una infección bacteriana derivada de una úlcera cutánea en un ejemplar de Iguanodon bernissartensis. El hallazgo, localizado en los sedimentos del Cretácico Inferior en Morella (Castellón), permite profundizar en el conocimiento de las patologías que afectaban a los dinosaurios hace 125 millones de años y en la capacidad de respuesta de sus organismos ante lesiones graves.

El estudio, publicado recientemente en la revista científica Royal Society Open Science, se centra en el análisis de una tibia derecha de más de un metro de longitud hallada en el yacimiento de Mas de la Parreta. El fósil presenta un abultamiento anómalo en su parte media que, tras ser sometido a diagnósticos avanzados, ha revelado información inédita sobre la salud y el comportamiento de este herbívoro emblemático del ecosistema europeo antiguo.

Diagnóstico mediante tecnología médica avanzada

Para determinar el origen de la lesión sin comprometer la integridad de la pieza, los investigadores recurrieron a técnicas de radiología hospitalaria. El fósil fue trasladado al Hospital General Universitario de Castellón, donde se le practicó una tomografía axial computarizada (TAC) de alta resolución. Las imágenes tridimensionales obtenidas permitieron observar la estructura interna del hueso y realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo.

Tras analizar las reconstrucciones digitales, el equipo descartó que el engrosamiento fuera consecuencia de un callo de fractura o de procesos tumorales, ya que no presentaba las alteraciones celulares ni la remodelación ósea característica de dichas patologías. La conclusión científica apunta a una reacción perióstica producida por una infección de los tejidos blandos —probablemente una úlcera cutánea polimicrobiana— que provocó que el organismo del dinosaurio generara nuevo tejido óseo como mecanismo de defensa.

Supervivencia y paleopatología

Una de las conclusiones más relevantes del trabajo es que el animal no falleció de manera inmediata tras contraer la infección. La formación del nuevo tejido óseo evidencia que el ejemplar sobrevivió el tiempo suficiente para desarrollar una respuesta inflamatoria prolongada. No obstante, los investigadores señalan que la lesión debió causar un dolor persistente y una limitación funcional significativa en la extremidad, alterando posiblemente su locomoción.

Este descubrimiento destaca el papel creciente de la paleopatología en la interpretación de la biología de los vertebrados extintos. El uso de herramientas de la medicina moderna, como la tomografía y el modelado 3D, facilita la reconstrucción de aspectos de la vida cotidiana de estos animales que, hasta hace pocas décadas, resultaban inaccesibles para la paleontología tradicional.

Importancia del enclave de Morella

La Formación Arcillas de Morella reafirma con este estudio su posición como uno de los enclaves paleontológicos más relevantes de Europa. Desde las primeras identificaciones de restos en el siglo XIX, la zona ha proporcionado hallazgos de gran valor científico, incluyendo la descripción de especies únicas como Morelladon beltrani o Garumbatitan morellensis.

Este nuevo aporte sobre el Iguanodon bernissartensis no solo suma una nueva especie a la lista de animales con patologías documentadas, sino que refuerza la necesidad de continuar con los controles paleontológicos en las zonas de extracción de arcilla, donde el seguimiento técnico sigue permitiendo la recuperación de materiales críticos para entender la evolución y la salud en la era de los dinosaurios.

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