Los precios industriales suben un 3,4% en marzo impulsados por el encarecimiento de la energía
El Índice de Precios Industriales (IPRI) registró un incremento interanual del 3,4% en marzo de 2026, lo que representa su mayor alza en el último año. Según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación del sector industrial retoma la senda alcista tras haber encadenado cuatro meses consecutivos en terreno negativo.
Este repunte en la tasa interanual responde principalmente al comportamiento del sector energético, cuya tasa anual se elevó 30 puntos hasta situarse en el 7,9%. El organismo estadístico vincula esta evolución al encarecimiento del refino de petróleo, la producción y transporte de energía eléctrica y, en menor medida, la distribución de gas, en un contexto internacional condicionado por los efectos de la guerra en Irán.
En el análisis detallado por actividades, las coquerías y el refino de petróleo mostraron un crecimiento del 42,9%, su mayor incremento desde noviembre de 2022. Por su parte, los bienes intermedios incrementaron siete décimas su tasa interanual, alcanzando el 0,8%, debido al encarecimiento de productos químicos básicos, fertilizantes, plásticos y caucho sintético.
Si se excluye la energía del cómputo general, la inflación industrial presentó en marzo una tasa del 1,2%, lo que supone tres décimas más que el mes anterior, pero se sitúa 2,2 puntos por debajo del índice general, evidenciando el fuerte impacto de los combustibles y la electricidad en la cifra agregada.
Respecto a la evolución mensual, los precios industriales se dispararon un 6,5% en comparación con febrero de 2026. Este movimiento se explica por el alza del 46,3% en los precios del refino de petróleo y un incremento del 13,1% en los costes asociados a la producción y transporte de electricidad durante el tercer mes del año.
Los datos del INE confirman un cambio de tendencia en la estructura de costes de la industria española, donde la volatilidad de los mercados energéticos vuelve a presionar los márgenes de producción tras un periodo de relativa estabilidad en los precios de fábrica.


