Irán condiciona cualquier acuerdo con Estados Unidos a la obtención de «resultados tangibles»
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió este domingo que la República Islámica no aceptará ningún acuerdo de paz con Estados Unidos que no garantice «resultados tangibles» para sus derechos nacionales. Estas declaraciones surgen como respuesta directa a las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien recientemente manifestó no tener prisa por alcanzar un pacto que no considere satisfactorio para los intereses de Washington.
Durante una sesión virtual del Legislativo, Qalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria, subrayó que los esfuerzos diplomáticos deben traducir los logros obtenidos en el campo de batalla en beneficios políticos y jurídicos concretos. «Los soldados del frente diplomático no tienen ninguna confianza en las palabras ni en las promesas del enemigo», señaló el alto cargo, enfatizando que la aprobación de cualquier documento está supeditada a la plena seguridad de haber obtenido los derechos del pueblo iraní, sin especificar el alcance exacto de dichas prerrogativas.
Por su parte, el presidente Donald Trump reiteró en una entrevista concedida a la cadena Fox News su postura de cautela frente a las negociaciones. El mandatario estadounidense afirmó que «si uno tiene prisa, no va a conseguir un buen trato», advirtiendo simultáneamente que, de no alcanzarse los términos deseados por su administración, Estados Unidos podría retomar las acciones militares contra la República Islámica. Trump insistió en que el proceso se desarrolla con lentitud y que el tiempo no es un factor que comprometa su posición negociadora.
En el marco de las conversaciones que se llevan a cabo bajo la mediación de Pakistán, Irán ha establecido una serie de prioridades estratégicas. Estas incluyen el cese de las hostilidades en todos los frentes —incluido el Líbano—, la reapertura del Estrecho de Ormuz, la liberación de fondos congelados en el extranjero y la suspensión de las sanciones económicas. La delegación iraní mantiene la postura de postergar la discusión técnica sobre su programa nuclear para una fase posterior a la ratificación de un acuerdo de paz general.
No obstante, filtraciones publicadas por el portal estadounidense Axios indican que el borrador actual de la negociación establece un plazo de 60 días tras la firma del acuerdo para resolver los compromisos nucleares de Irán. Los puntos de mayor fricción se centran en la gestión de las reservas de uranio enriquecido y la imposición de límites a futuros procesos de enriquecimiento. Según fuentes de Washington, la administración Trump exige precisiones rigurosas sobre los plazos y la forma en que el material nuclear sería supervisado o entregado, mientras que Teherán defiende su derecho al uso de energía atómica con fines pacíficos.


