Irán anuncia un plan de siete días para la reapertura del Estrecho de Ormuz
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha comunicado la intención de su gobierno de iniciar, en un plazo inferior a una semana, un plan de siete días para la reapertura del Estrecho de Ormuz. Esta vía marítima estratégica se encuentra bloqueada desde hace meses, tras el inicio de las operaciones militares encabezadas por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, lo que ha generado una crisis en el tránsito de recursos energéticos a nivel global.
A través de una declaración institucional, Araqchi manifestó que, aunque las Fuerzas Armadas de su país se encuentran en estado de máxima preparación operativa para la defensa de la soberanía nacional, Teherán ha optado por conceder un margen de actuación a la diplomacia. El objetivo de este cronograma de una semana es establecer las condiciones necesarias para restablecer el tráfico en el paso estratégico, priorizando una salida negociada al conflicto actual.
El responsable de la diplomacia iraní señaló que las autoridades mantienen un contacto estrecho y constante con diversos intermediarios internacionales. Estas gestiones buscan el estudio y la validación de propuestas que garanticen la viabilidad técnica y política del plan de apertura. No obstante, hasta el momento, la administración de Estados Unidos no ha emitido una aceptación formal de los términos planteados por la República Islámica.
La situación en el Estrecho de Ormuz mantiene posiciones divergentes por parte de los actores involucrados. Irán sostiene que el paso permanece cerrado y advierte que cualquier cruce solo es seguro a través de las rutas autorizadas y supervisadas por sus propias fuerzas militares. Por su parte, el Departamento de Defensa de Estados Unidos afirma que no existe un bloqueo efectivo del estrecho, fundamentando su postura en el despliegue militar que mantienen en la zona exterior del paso marítimo.
El Estrecho de Ormuz representa uno de los puntos geográficos más críticos para la economía mundial, al ser la principal arteria para la exportación de petróleo desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales. La prolongación de la inestabilidad en la zona ha elevado la preocupación institucional sobre la seguridad energética y el cumplimiento de los tratados de navegación internacional.


