martes, julio 28, 2026
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Isabel Rojas Estapé: Tatuajes y personas altamente sensibles

Expertos analizan la relación entre la alta sensibilidad y el uso de tatuajes como mecanismo de regulación emocional

La psicóloga clínica y divulgadora Isabel Rojas Estapé ha vinculado recientemente el rasgo de la Alta Sensibilidad (PAS) con una mayor tendencia al uso de tatuajes como herramienta para canalizar y expresar la intensidad emocional. Sus declaraciones han generado un debate técnico sobre los mecanismos de gestión afectiva en personas con una elevada sensibilidad de procesamiento sensorial, un rasgo de personalidad que afecta a cerca del 30% de la población.

Durante una intervención en el espacio ZZEN Labs, Rojas Estapé sostuvo que las personas calificadas como PAS, al percibir los estímulos y las emociones con una intensidad superior a la media, requieren vías de descarga para evitar la saturación. Según la especialista, esta necesidad de exteriorizar el mundo interno puede manifestarse a través de conductas de búsqueda de dopamina o, de manera constructiva, mediante la expresión corporal a través de los tatuajes.

El concepto de Persona Altamente Sensible, acuñado por la psicóloga estadounidense Elaine Aron en la década de los noventa, describe a individuos con una capacidad aumentada para procesar información sensorial y emocional. Este perfil no se categoriza como un trastorno mental, sino como una característica biológica que conlleva una mayor activación de regiones cerebrales relacionadas con la empatía, la conciencia de uno mismo y la percepción de señales sociales.

No obstante, la comunidad científica mantiene una postura cautelosa respecto a la vinculación directa entre este rasgo y el arte corporal. Hasta la fecha, no existen investigaciones empíricas que demuestren que las personas altamente sensibles posean un mayor número de tatuajes que el resto de la población. Expertos en psiquiatría señalan que, si bien el tatuaje puede cumplir una función psicológica de reafirmación de la identidad o regulación afectiva, estas motivaciones son transversales a diversos tipos de personalidad.

Investigaciones publicadas en el World Journal of Psychiatry por especialistas de la Universidad de California (UCLA) sugieren que los tatuajes pueden funcionar como una «ventana a la psique», permitiendo a los profesionales de la salud mental comprender la historia emocional de un paciente. Sin embargo, advierten que la presencia de arte corporal no permite deducir por sí sola un perfil psicológico específico, ya que las razones para tatuarse varían desde lo estético hasta lo puramente simbólico.

En el ámbito clínico, la gestión de la alta sensibilidad se centra en el autoconocimiento y la adaptación del entorno para evitar el agotamiento sensorial. Las recomendaciones institucionales para este colectivo incluyen la práctica de ejercicio físico, el establecimiento de momentos de soledad para la «reconstrucción» cognitiva tras jornadas de alta estimulación y el fomento de actividades creativas que permitan procesar la información de manera saludable.

Finalmente, la literatura científica internacional, incluyendo revisiones en Neuroscience & Biobehavioral Reviews, destaca que la alta sensibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva y personal, siempre que el individuo cuente con las herramientas adecuadas para regular su reactividad emocional. El debate actual subraya la importancia de diferenciar entre hipótesis clínicas basadas en la práctica diaria y conclusiones científicas contrastadas mediante estudios de población.

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