José Bogas finaliza su etapa como consejero delegado de Endesa con una defensa de la estabilidad del sistema y la energía nuclear
El consejero delegado de Endesa, José Bogas, ha formalizado su despedida tras doce años al frente de la dirección ejecutiva de la energética durante la celebración de la junta general de accionistas. En su discurso de salida, que coincide con el aniversario del incidente de interrupción de suministro conocido como «cero eléctrico», Bogas ha señalado a Red Eléctrica de España, como operador del sistema, y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como responsables de las deficiencias estructurales que derivaron en dicho apagón.
Bogas, quien continuará vinculado a la compañía en calidad de consejero no ejecutivo, ha centrado gran parte de su última intervención en analizar la seguridad del suministro. El directivo ha calificado el apagón como un suceso derivado de fallos en la planificación y previsión del operador del sistema ante oscilaciones de tensión. Según su análisis, la falta de una programación suficiente de generación síncrona y la vulnerabilidad del sistema español, que opera con niveles de tensión superiores a la media europea, fueron factores determinantes en el incidente.
En este contexto, el directivo saliente ha cuestionado el marco operativo vigente bajo la responsabilidad de la CNMC. Bogas ha argumentado que, en la fecha del incidente, la generación renovable no podía participar activamente en el control de la tensión debido a que la regulación aún no contemplaba su plena integración en los servicios dinámicos de gestión. No obstante, ha enviado un mensaje de tranquilidad al asegurar que es poco probable que un episodio similar se repita, dado que el sistema opera actualmente con una mayor presencia de tecnologías síncronas que refuerzan la estabilidad.
Respecto a los expedientes sancionadores incoados recientemente por la CNMC a diversos agentes del sector, Bogas ha precisado que estos procedimientos evalúan incidencias registradas en los dos años previos al apagón, pero no la operativa del día del suceso. En este sentido, ha defendido que todas las centrales de generación de Endesa funcionaron correctamente y conforme a lo previsto durante la jornada en la que se produjo el fallo del sistema.
Durante su balance de gestión, Bogas ha realizado una firme defensa de la continuidad de la energía nuclear en el mix energético nacional. Ha destacado su papel estratégico tanto en la estabilidad técnica como en la contención de precios. Según las estimaciones presentadas por el directivo, un cierre prematuro del parque nuclear conllevaría un aumento del precio de la electricidad de aproximadamente un 20 %, equivalente a 13 euros por megavatio hora, además de comprometer los objetivos de descarbonización al ser una tecnología libre de emisiones de CO2.
El presidente de Endesa, Juan Sánchez-Calero, ha intervenido para agradecer la labor de Bogas durante más de una década, mientras que el consejero delegado saliente ha expresado su confianza en el nuevo liderazgo de la compañía. Bogas concluye su etapa ejecutiva subrayando que el control de la tensión seguirá siendo el principal reto para un sistema con penetración creciente de renovables, exigiendo que todas las tecnologías, incluidas las fuentes limpias, contribuyan activamente a la seguridad de la red.


