Controversia por las valoraciones de Juan Carlos Rivero sobre los pitos al himno en la final de la Copa del Rey
El periodista de Televisión Española (TVE), Juan Carlos Rivero, ha generado un intenso debate institucional tras sus comentarios durante la retransmisión de la final de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad. El narrador definió como «libertad de expresión» la pitada que parte de la afición dedicó al himno nacional antes del inicio del encuentro, una valoración que ha reabierto la discusión sobre la neutralidad de los profesionales del ente público.
Los hechos ocurrieron en los prolegómenos del partido, cuando una sección mayoritaria de la hinchada de la Real Sociedad manifestó su desaprobación mediante silbidos mientras sonaba la sintonía nacional en presencia del Jefe del Estado. Tras concluir el himno, Rivero atribuyó la acción al derecho de libertad de expresión de los asistentes, aunque posteriormente añadió que los emblemas institucionales también debían ser objeto de respeto. Esta matización no ha evitado que diversos sectores cuestionen la idoneidad de sus palabras en una emisión de titularidad pública.
La polémica se contextualiza en comparación con otras intervenciones previas del locutor. Se ha señalado, en este sentido, su firme reprobación ante cánticos de carácter despectivo contra la comunidad musulmana durante un reciente partido entre España y Marruecos en Barcelona. La disparidad de criterios entre la condena de ofensas religiosas y la interpretación de los ataques a los símbolos del Estado ha centrado gran parte de las críticas recibidas por el comunicador.
Desde el ámbito de la gestión de RTVE, el suceso pone de relieve la sensibilidad existente en torno al cumplimiento del Estatuto de Información, que exige a sus trabajadores evitar opiniones personales que puedan comprometer la imparcialidad de la cadena. El debate técnico se centra en si las manifestaciones políticas en recintos deportivos deben ser simplemente narradas como hechos o si el locutor está facultado para realizar interpretaciones jurídicas o sociológicas sobre las mismas.
Este episodio se produce en un momento de especial atención sobre la dirección de Televisión Española, encabezada por José Pablo López, y su relación con la línea editorial del Gobierno. Con los derechos de los próximos grandes torneos internacionales en manos de la televisión pública, la conducta de sus narradores principales ante las expresiones de identidad o de protesta en las gradas se mantiene bajo el escrutinio de la opinión pública y de los órganos de control parlamentario.


