La Unión Europea y España coordinan acciones tras la detención del activista Saif Abukeshek por parte de Israel
La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, y el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, han mantenido una comunicación oficial para abordar la situación del activista hispano-palestino Saif Abukeshek. El ciudadano fue interceptado y detenido por fuerzas israelíes el pasado jueves mientras navegaba en aguas internacionales a bordo de la Flotilla Global Sumud, que se dirigía hacia la Franja de Gaza.
Según informó el portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, Anouar el Anouni, la conversación fue iniciada por la diplomacia española. El Gobierno de España ha calificado la detención de «ilegal» al haberse producido fuera de la jurisdicción territorial de Israel y ha exigido la «inmediata liberación» de Abukeshek. El Ejecutivo español defiende que la actuación de las fuerzas de seguridad israelíes en aguas internacionales contraviene las normas básicas de navegación y soberanía marítima.
Desde Bruselas, la Unión Europea ha reiterado su llamamiento al Estado de Israel para que respete escrupulosamente el Derecho Internacional, incluyendo el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Internacional Marítimo. No obstante, el portavoz comunitario recordó que la protección consular directa es competencia soberana de los Estados miembro, en este caso de España, aunque la Alta Representante permanece en estrecho contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores para realizar el seguimiento del caso.
La situación jurídica de Abukeshek y de su compañero, el activista brasileño Thiago de Ávila, se encuentra actualmente bajo supervisión judicial. Un tribunal de la ciudad de Ashkelon determinó el pasado domingo que ambos permanecerán bajo custodia de las fuerzas de seguridad israelíes, al menos, hasta este martes. Ante las denuncias de posibles malos tratos y torturas, las instituciones europeas han evitado pronunciarse de forma definitiva, remitiendo la gestión de estas alegaciones a los servicios consulares correspondientes.
El incidente se enmarca en la interceptación de la Global Sumud Flotilla, en la que viajaban aproximadamente 175 activistas. La operación militar se produjo a unos mil kilómetros de las costas de Gaza, al sur de Grecia. Si bien la Unión Europea ha expresado que comparte el objetivo humanitario de asistir a la población civil en la Franja, ha mantenido su postura de desaconsejar este tipo de iniciativas civiles por el «alto riesgo para la seguridad» que suponen para los participantes en la zona de conflicto.
Este episodio diplomático se suma a las tensiones recientes entre el Gobierno de España y el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, marcando un nuevo punto de fricción en la relación bilateral respecto al cumplimiento de las resoluciones internacionales y la protección de ciudadanos europeos en aguas de jurisdicción internacional.


