Keiko Fujimori aventaja a Roberto Sánchez por estrecho margen en el cierre del escrutinio peruano
Con el 98,22% de las actas contabilizadas, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha tomado la delantera en las elecciones presidenciales de Perú, superando a su oponente, Roberto Sánchez, por una diferencia mínima de 651 votos. Este resultado parcial sitúa a la aspirante con un 50,002% de los sufragios válidos (9.032.651 papeletas) frente al 49,998% de su rival (9.032.000), en lo que representa uno de los procesos electorales más ajustados en la historia democrática reciente del país andino.
El cambio en la tendencia se ha consolidado tras la incorporación del voto emitido en el extranjero, donde Fujimori ha obtenido cerca del 60% de los apoyos, y el procesamiento de las actas restantes de Lima Metropolitana. Según la distribución geográfica del voto, Sánchez mantiene una ventaja del 52,5% en las regiones del interior del país, mientras que la capital ha respaldado mayoritariamente a la candidata de derecha con un 58% de las preferencias. Los sufragios que restan por escrutar corresponden principalmente a residentes en el exterior y a actas impugnadas en la capital, sectores que históricamente favorecen a la agrupación fujimorista.
Esta coyuntura marca la tercera ocasión consecutiva en la que la presidencia del Perú se define por un margen exiguo de votos. En los procesos electorales de 2016 y 2021, Keiko Fujimori perdió la elección ante Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente, por diferencias que no superaron los 40.000 sufragios. De confirmarse la tendencia actual, la candidata lograría acceder a la Casa de Pizarro tras sufrir tres derrotas previas en instancias de balotaje.
Un eventual triunfo de Fuerza Popular significaría el retorno del fujimorismo al Poder Ejecutivo tras 26 años de la dimisión de Alberto Fujimori. La plataforma política de Keiko Fujimori se ha basado en la reivindicación del legado de su padre, enfocándose en la estabilidad macroeconómica y las políticas de seguridad implementadas durante la década de 1990. Por su parte, Roberto Sánchez ha competido bajo la línea política vinculada al expresidente Pedro Castillo, quien gobernó entre 2021 y 2022 antes de su destitución.
El país permanece a la espera de la resolución de las actas impugnadas por parte de los organismos electorales, un paso administrativo crucial que determinará de manera oficial el desenlace de la jornada. El resultado final, de mantenerse las proyecciones, consolidaría un giro político en la región, en un contexto de alta polarización y paridad en el respaldo ciudadano hacia ambos modelos de gobierno.


