Lorenzo Calvo de Rozas y el origen del sistema parlamentario: la génesis de las Cortes de 1810
La historia del parlamentarismo en España encuentra uno de sus hitos fundacionales en la figura de Lorenzo Calvo de Rozas, cuya iniciativa en 1809 sentó las bases para la transición de unas Cortes de carácter estamental a una asamblea constituyente elegida por sufragio. Este proceso, desarrollado en el marco de la resistencia frente a la invasión napoleónica, permitió la celebración de los comicios de 1810, considerados el primer ejercicio electoral de carácter nacional bajo principios de representación liberal en el país.
El 15 de abril de 1809, Calvo de Rozas, en su calidad de representante de Aragón en la Junta Suprema Central, propuso formalmente la convocatoria de unas Cortes Constituyentes destinadas a elaborar una ley fundamental para la nación. Esta propuesta supuso una ruptura institucional sin precedentes, ya que hasta ese momento la facultad de convocar a las Cortes residía exclusivamente en el monarca. La medida, pese a la oposición de los sectores más conservadores, prosperó y marcó el inicio del fin del modelo absolutista.
El proceso electoral de 1810, derivado de esta iniciativa, introdujo un sistema de sufragio, aunque limitado bajo los estándares actuales. El derecho al voto se reservó a varones mayores de 25 años que poseyeran «casa abierta» —propietarios de negocios o viviendas— y al clero diocesano. El resultado fue la conformación de una cámara de 276 diputados, incluyendo a 29 representantes de los territorios americanos, que posteriormente darían forma a la Constitución de Cádiz de 1812.
Lorenzo Calvo de Rozas, nacido en Vizcaya en 1773, desarrolló una prolífica carrera antes de su incursión definitiva en la política nacional. Tras destacar en el ámbito comercial y financiero en Madrid, donde formó parte de la Junta del Banco de San Carlos y dirigió la Sociedad de Comerciantes, su papel fue determinante durante el primer sitio de Zaragoza en 1808. En la capital aragonesa desempeñó cargos de corregidor de la ciudad e intendente del ejército, destacando por su gestión humanitaria y su nombramiento como secretario de las Cortes de Aragón.
Su trayectoria en la Junta Suprema Central estuvo marcada por la defensa activa de los preceptos liberales, entre ellos la libertad de imprenta. Estas posiciones le valieron la confrontación con los sectores realistas y periodos de inestabilidad personal, incluyendo arrestos y persecuciones políticas que fluctuaron según el signo del régimen vigente, desde el Sexenio Absolutista hasta el Trienio Liberal.
Calvo de Rozas falleció en Madrid en 1850, tras haber sido testigo y protagonista de la transformación institucional del Estado español. Su legado como impulsor de las primeras Cortes elegidas por sufragio permanece como un pilar en la cronología de la democracia española, precediendo a la estructura parlamentaria contemporánea que, desde la Transición hasta la actualidad, ha consolidado el ejercicio del voto como base de la soberanía nacional.


