La escritora Lucía Etxebarria ha presentado su más reciente obra, titulada «Patocracia», un ensayo que profundiza en el análisis de los sistemas de gobierno dirigidos por personalidades patológicas. Durante la exposición de su libro, la autora ha reflexionado sobre la evolución del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la gestión del actual Ejecutivo y el impacto de los discursos ideológicos en la libertad de prensa y la estabilidad del sistema judicial.
El término central de la obra, acuñado originalmente por el psicólogo polaco Andrzej Łobaczewski, describe un sistema donde el poder es ejercido por individuos con rasgos psicopáticos o narcisistas que, según la tesis de Etxebarria, conforman cortes a su medida. La autora sostiene que esta dinámica implica una purga sistemática de perfiles técnicos u honestos para consolidar estructuras de mando basadas en la validación personal de sus líderes y en la conveniencia estratégica del momento.
En el marco de la actualidad política española, la escritora distingue entre diferentes perfiles dentro del Gobierno. Mientras enmarca la figura del presidente Pedro Sánchez bajo un prisma de narcisismo y necesidad de estatus, señala a otros dirigentes del entorno socialista como figuras que operan con lógicas de mayor discreción y control en la sombra. Asimismo, alude a la situación judicial de Begoña Gómez, subrayando que la búsqueda de visibilidad institucional ha podido derivar en errores de gestión con consecuencias procesales.
Etxebarria vincula la situación política contemporánea con la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, periodo en el que trabajó bajo la dirección de asesores como Miguel Barroso. Según su testimonio, fue en aquel entonces cuando se gestó una estrategia de líderes «líquidos», definidos por carecer de una ideología rígida y poseer una alta capacidad de adaptación demoscópica. La autora afirma que causas sociales como el feminismo o los derechos LGTBI fueron integradas en el discurso gubernamental más por utilidad electoral que por convicción profunda de sus promotores originales en el seno del partido.
La escritora también ha detallado el coste personal derivado de sus posicionamientos públicos, especialmente tras sus críticas a la denominada Ley Trans. Etxebarria denuncia haber sido víctima de campañas de acoso organizado y lo que denomina «lawfare» o guerra judicial, consistente en la interposición de múltiples demandas destinadas a generar un desgaste económico y emocional. Según su relato, el cese de estas presiones coincidió con el cambio de gestión en el Ministerio de Igualdad y la pérdida de influencia de determinadas estructuras de movilización digital.
En cuanto al papel de los medios de comunicación, la nota institucional recoge la preocupación de la autora hacia la dependencia de la publicidad institucional, factor que, a su juicio, compromete la objetividad informativa. Sobre la dimisión de Íñigo Errejón, Etxebarria subraya la falta de coherencia entre el discurso de «redención de la clase obrera» y las conductas privadas reportadas, mencionando además presuntas irregularidades en el uso de influencias políticas para gestionar crisis de reputación personal.
Finalmente, el análisis de la autora proyecta un escenario de cambio de ciclo político para las próximas elecciones generales. Etxebarria vaticina un agotamiento del modelo actual debido al desgaste territorial en comunidades históricamente socialistas y a los procesos judiciales que afectan al entorno del Ejecutivo, como el caso Koldo. No obstante, advierte de que el repliegue estratégico de la actual coalición contará con un sólido colchón electoral consolidado mediante reformas legislativas de carácter sociológico.


