María Galiana reflexiona sobre la brecha generacional y las estructuras sociales en la cultura española
La actriz sevillana María Galiana ha analizado recientemente la persistencia de los roles de género y el impacto de la denominada sociedad patriarcal en el ámbito doméstico y profesional. A través de su experiencia personal y la observación de compañeros de generación, como el intérprete José Sacristán, la ganadora del Goya ha puesto de relieve la disparidad en la conciliación y el reparto de tareas que todavía condiciona la veteranía de las mujeres en el sector cultural.
En diversas intervenciones en medios de comunicación, Galiana ha señalado que una amplia mayoría de los hombres de su generación ha mantenido una posición de ajenidad respecto a las responsabilidades materiales del hogar. La actriz utilizó como ejemplo, desde el respeto y la admiración mutua, la figura de José Sacristán, para ilustrar cómo el enfoque exclusivo en la actividad intelectual o artística es, a menudo, posible gracias al soporte logístico de sus parejas femeninas.
Galiana, cuya trayectoria profesional es un caso singular en España, dedicó cuatro décadas a la enseñanza de Historia e Historia del Arte antes de alcanzar el éxito masivo en la interpretación. Tras su jubilación como docente en el año 2000, su carrera cinematográfica y televisiva se consolidó con hitos como la película «Solas», de Benito Zambrano, y su papel como Herminia López en la serie «Cuéntame cómo pasó», donde trabajó ininterrumpidamente durante 22 años.
Por su parte, la situación de José Sacristán refuerza la tesis de la actriz sobre la independencia de ciertos perfiles masculinos frente a la modernidad y las cargas cotidianas. El actor madrileño, referente del teatro y el cine nacional, ha manifestado públicamente su rechazo a las nuevas tecnologías, careciendo de teléfono móvil y redes sociales. Esta postura es factible gracias a la estructura de apoyo que mantiene con su esposa, Amparo Pascual, quien gestiona la comunicación y la toma de tierra con la realidad administrativa y tecnológica del actor.
La reflexión de Galiana no solo apunta a una anécdota biográfica, sino que describe un modelo sociológico donde el hombre ha podido disfrutar de un tiempo libre y una dedicación profesional plena, mientras la mujer, incluso en contextos de éxito profesional, ha mantenido la carga de la gestión doméstica. Según la actriz, esta diferencia ha marcado una brecha en la calidad del tiempo de descanso entre ambos sexos a lo largo de las décadas.
Actualmente, ambos intérpretes continúan siendo pilares activos de la industria cultural. María Galiana, a sus 89 años, prosigue su labor en los escenarios teatrales con giras nacionales, rechazando la jubilación definitiva tras el cierre de su etapa televisiva. Del mismo modo, Sacristán mantiene una agenda constante en el teatro y el cine, consolidando una de las carreras más longevas y respetadas de la escena española, bajo un modelo de vida que Galiana define como «el mejor de los mundos» por su absoluta dedicación a la creación.


