Mario Vaquerizo consolida un patrimonio inmobiliario valorado en cinco millones de euros
El artista y empresario Mario Vaquerizo ha conformado un sólido entramado patrimonial centrado en el sector inmobiliario de Madrid, con activos cuyo valor de mercado supera actualmente los cinco millones de euros. A través de una estrategia de inversión diversificada, que combina residencias de uso personal con locales comerciales destinados al arrendamiento, el colaborador televisivo ha priorizado la adquisición de bienes raíces en zonas estratégicas como el eje Gran Vía-Callao y la periferia residencial de lujo.
El núcleo de sus inversiones se concentra en el centro histórico de la capital, específicamente en un edificio del siglo XIX cercano a la plaza de Callao. En esta ubicación, Vaquerizo y su esposa, la cantante Alaska, poseen varios inmuebles que funcionan de manera complementaria. Entre ellos destaca la denominada «casa rosa», que sirve como residencia habitual, y la «casa azul», un espacio destinado a biblioteca, estudio de trabajo y recepción de invitados. Además, el matrimonio cuenta en la misma zona con dos locales comerciales a pie de calle que reportan ingresos fijos recurrentes mediante el alquiler.
Más allá del centro urbano, el patrimonio se extiende hacia el municipio de Boadilla del Monte, donde el artista adquirió una vivienda unifamiliar valorada en 1,5 millones de euros. Esta propiedad dispone de una parcela de casi 2.000 metros cuadrados y está concebida como un refugio de descanso alejado del entorno metropolitano. Con esta adquisición, el empresario diversifica su cartera inmobiliaria, equilibrando los activos de alta demanda comercial en el centro con el sector residencial premium de las afueras.
La gestión de los recursos financieros derivados de su actividad en la música, la televisión y la publicidad se articula a través de sociedades mercantiles como Vaquermusic S.L. y Prensa y Representación. Estas entidades actúan como vehículos para centralizar sus contratos con las Nancys Rubias y sus diversas colaboraciones mediáticas. Según ha manifestado el propio Vaquerizo, su filosofía de inversión rechaza los productos financieros tradicionales, como fondos o bonos, en favor de la seguridad que, a su juicio, ofrece el mercado inmobiliario.
Las propiedades situadas en la Gran Vía no solo representan un valor patrimonial, sino que están vinculadas a la identidad pública y laboral del matrimonio. Los interiores de estas viviendas son reconocidos por su estilo maximalista y una decoración que integra arte pop, iconografía religiosa y elementos del diseño vanguardista. Para Vaquerizo, la elección de este emplazamiento responde a una estrategia de proximidad con los principales centros de producción audiovisual y teatral, consolidando su patrimonio en el entorno donde desarrolla la mayor parte de su carrera profesional.


