Maruja Mallo: Arte entre realismo mágico y geometría moderna
La Singularidad de Maruja Mallo
Maruja Mallo es conocida por su enfoque provocativo en el arte, utilizando su maquillaje y forma de expresarse para convertirse en un símbolo de su obra. Su estilo mezcla la alquimia visual con una obsesión matemática, desdibujando las fronteras entre lo popular y lo vanguardista. Pese a ser parte de la Generación del 27, su arte no ha recibido la misma visibilidad que el de otros contemporáneos masculinos.
La exposición titulada Máscara y compás. Pinturas y dibujos de 1924 a 1982, que actualmente se presenta en el Centro Botín de Santander, exhibe más de 90 pinturas, dibujos y fotografías que abarcan cuatro décadas de su trayectoria artística.
Temáticas Clave en su Obra
Maruja Mallo, nacida en Viveiro, Galicia, en 1902, supo combinar en su obra temas como la mujer moderna, las aspiraciones humanas y la naturaleza como un sistema integral. A través de su arte, buscó un nuevo orden y nueva iconografía que reflejara un futuro esperanzador.
Su compromiso con el orden y la cohesión es evidente en la forma en que trabaja en series, explorando realismo mágico y configuraciones geométricas en distintas etapas de su vida artística.
El Exilio y Nuevas Influencias
En los años 30, después de recibir una beca para estudiar en París, Mallo se expone a influencias de artistas como Magritte y André Breton, lo que transforma su estilo artístico. Aunque no se adhiere completamente al surrealismo, este período es crucial para su transición hacia un nuevo orden geométrico.
El estallido de la guerra civil llevó a Maruja Mallo al exilio en Argentina, donde se dedicó a la enseñanza y la creación, además de colaborar con diversas publicaciones. Durante este tiempo, su interés por el paisaje y las culturas ancestrales se intensifica, dándole un giro a su obra que explora la idea del espacio y tiempo.
Reconocimiento y Últimos Años
Tras regresar a España en 1962, Mallo reinicia su labor en el ámbito artístico, trabajando nuevamente en portadas para la Revista de Occidente. Con el paso de los años, su estilo evoluciona hacia representaciones más abstractas que reflejan la metamorfosis y las hibridaciones.
Los trabajos finales de Mallo, como Moradores del vacío y Viajeros del éter, invitan a una reflexión sobre la interacción entre lo biológico y lo abstracto, destacando así su visión única y representativa de la condición humana. Con cada trazo, Maruja Mallo establece un diálogo entre arte y ciencia, donde lo geométrico y lo poético conviven en perfecta armonía.
Esta exposición revitaliza la figura de Maruja Mallo, dándole el lugar que merecía en la historia del arte español, con un legado que trasciende las etiquetas convencionales y celebra la diversidad y la acción en el arte.


