miércoles, junio 17, 2026
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Mascotas y estrés: por qué perros y gatos no nos relajan

Estudio científico cuestiona la eficacia de las mascotas para reducir el estrés inmediato

Un equipo de investigadores de The Open University en el Reino Unido ha determinado que, aunque la interacción con perros y gatos fomenta estados emocionales positivos, no actúa necesariamente como un mecanismo de mitigación del estrés en tiempo real. La investigación, publicada recientemente en la revista científica Frontiers in Psychology, analiza el vínculo entre el bienestar de los propietarios y sus animales de compañía mediante el seguimiento sistemático de interacciones cotidianas y su impacto emocional directo.

El estudio se fundamentó en el análisis de 8.000 informes obtenidos a través de una aplicación móvil, donde los participantes registraron sus niveles de bienestar, actividades y presencia de mascotas durante cinco días consecutivos. Según las conclusiones lideradas por la profesora Mayke Janssens, la interacción con los animales no indujo una liberación de la carga estresante en el momento exacto de su producción, lo que sugiere que los beneficios atribuidos a las mascotas operan bajo mecanismos distintos a la gestión del estrés agudo.

Los hallazgos revelan que, si bien los propietarios reportaron mayores niveles de alegría y emociones positivas durante los periodos de alta interacción con sus mascotas, este efecto no protegió a los individuos contra los efectos negativos del estrés. Janssens explica que el acto de acariciar o jugar con el animal no proporciona beneficios adicionales frente a la simple presencia del mismo, indicando que el bienestar derivado de la convivencia animal podría responder más al sentimiento de compañía y conexión que a una reducción fisiológica de la tensión.

En el análisis específico por especie, los investigadores observaron un fenómeno particular entre los dueños de gatos. En estos casos, un mayor nivel de contacto se asoció con un vínculo más profundo entre el estrés y otras emociones similares, llegando incluso a acrecentar las sensaciones negativas en ciertos contextos. Sanne Peeters, coautora del trabajo, sugiere que la naturaleza pasiva y menos exigente de las interacciones con felinos puede resultar más evocadora emocionalmente, aunque los expertos instan a interpretar estos datos con cautela debido al tamaño de la muestra.

Por su parte, los propietarios de perros no mostraron una intensificación de sus emociones negativas ante situaciones de estrés, aunque tampoco registraron una reducción significativa de las mismas. El estudio concluye que no existe una especie que proporcione mayores beneficios que otra, sino que el impacto en el bienestar emocional depende de la compatibilidad entre la personalidad del dueño y las preferencias del animal.

La investigación cierra planteando que, aunque las mascotas no actúen como un remedio instantáneo contra el estrés mal gestionado, su papel en la mejora del bienestar general es real a través del fortalecimiento de la conexión emocional y la reducción de la soledad. Los científicos continuarán analizando los contextos específicos para identificar los procesos exactos que rigen la interacción humano-animal en la salud mental.

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