Especialistas sugieren retrasar el consumo de café tras el despertar para optimizar sus efectos fisiológicos
Diversos estudios y recomendaciones en el ámbito de la salud y el bienestar sugieren que el momento óptimo para consumir la primera taza de café no es inmediatamente después de despertar, sino entre 60 y 90 minutos después de iniciar la jornada. Esta propuesta técnica busca alinear la ingesta de cafeína con los ritmos circadianos del organismo y la producción natural de hormonas reguladoras del estado de alerta.
El fundamento principal de esta recomendación radica en la respuesta del despertar del cortisol. Durante los primeros 30 a 60 minutos tras abrir los ojos, el cuerpo humano incrementa de forma natural los niveles de cortisol, una hormona encargada de facilitar la transición del sueño a la vigilia. La ciencia documenta que consumir cafeína durante este pico fisiológico puede mitigar los beneficios de la bebida, ya que el organismo ya se encuentra en un proceso de activación autónoma.
Investigaciones publicadas en revistas especializadas como Psychosomatic Medicine indican que la cafeína puede elevar adicionalmente los niveles de cortisol, especialmente en consumidores ocasionales. Este fenómeno explica por qué el consumo temprano suele derivar en estados de nerviosismo o una mayor tolerancia a la sustancia, lo que eventualmente reduce la efectividad del estímulo buscado por el usuario.
La estrategia de postergar la ingesta permitiría que la cafeína actúe precisamente cuando los niveles de cortisol comienzan a descender. Según los expertos, este ajuste en el hábito diario contribuye a una estabilidad energética superior a lo largo de la mañana y puede reducir la dependencia de tazas adicionales en horas posteriores.
Como alternativa para el periodo inicial de la mañana, los especialistas recomiendan priorizar la hidratación con agua, la exposición a la luz natural y un desayuno equilibrado. Estas prácticas complementan el ciclo biológico del despertar sin interferir con la respuesta hormonal, dejando el consumo de café como una herramienta de apoyo posterior para mantener el rendimiento cognitivo y físico.
En conclusión, aunque el café mantiene sus propiedades beneficiosas para la salud bajo un consumo moderado, la eficiencia de su principio activo, la cafeína, está estrictamente vinculada a la crononutrición. Adaptar el ritual matutino a los tiempos del cuerpo se presenta como una medida sencilla para optimizar el bienestar general sin necesidad de alterar la dieta habitual.


