La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha alertado ante representantes de la comunidad judía internacional sobre el incremento del antisemitismo en Europa, calificando este fenómeno como un «veneno» que amenaza los valores fundacionales de la Unión. Durante la apertura de la Conferencia Anual de la Asociación Judía Europea (EJA) en Bruselas, la representante de la Eurocámara instó a los Estados miembros y a las instituciones comunitarias a actuar con determinación para garantizar la seguridad de los ciudadanos de confesión judía.
Metsola subrayó que la erradicación del antisemitismo es una prioridad institucional, señalando que Europa debe ser un espacio donde se pueda vivir abiertamente y sin miedo. «Europa debe ser un lugar donde las personas judías puedan vivir con seguridad, donde llevar una kipá no sea un riesgo y donde los niños puedan asistir a la escuela sin necesidad de protección armada», afirmó la presidenta, quien lamentó que la vida judía se vea condicionada por el aumento de incidentes violentos en el continente.
La intervención de la presidenta se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Israel y diversos gobiernos europeos. En particular, se ha destacado la posición del Gobierno de España, encabezado por Pedro Sánchez, que ha liderado las críticas hacia la administración de Benjamín Netanyahu. Sánchez ha propuesto recientemente a los socios comunitarios la revisión y posible suspensión del acuerdo de asociación y libre comercio entre la Unión Europea e Israel, apelando a una cuestión de coherencia política.
No obstante, cualquier modificación en los acuerdos de asociación requiere la unanimidad de los Estados miembros en el Consejo Europeo, un escenario que actualmente se presenta complejo dada la diversidad de posturas en el bloque. Aunque Metsola evitó pronunciarse de forma directa sobre la escalada de tensión entre Madrid y Jerusalén, sí denunció la normalización de teorías conspirativas y ataques contra sinagogas, escuelas y ambulancias, señalando que estos hechos representan un fallo en la estructura democrática europea.
Por su parte, el comisario europeo Oliver Várhelyi reforzó el mensaje institucional durante la sesión inaugural, asegurando que el antisemitismo no tiene cabida ni en las instituciones ni en el espacio público. Várhelyi advirtió que la incapacidad de proteger a la minoría judía supondría un fracaso para el conjunto de la sociedad europea, dado que su presencia es parte integral de la historia y cultura del continente desde hace siglos.
El presidente de la EJA, el rabino Menachem Margolin, calificó la situación actual como una «crisis sistémica» que va más allá de un simple repunte estadístico. Según Margolin, la sensación de seguridad de los judíos en Europa se ha colapsado, y demandó que se reconozca a esta comunidad como una minoría protegida de manera esencial. El rabino insistió en que cuando la identidad debe ocultarse por miedo, el problema deja de ser exclusivamente de la comunidad judía para convertirse en un fracaso de la gobernanza europea.
La conferencia continuará a lo largo de la semana con diversas mesas de debate centradas en la situación de seguridad y el empeoramiento de las relaciones institucionales. El foro analizará la divergencia de políticas exteriores entre los países miembros, en un momento en el que España mantiene una posición crítica hacia Israel mientras evalúa el restablecimiento de su presencia diplomática en otros puntos de la región, como Irán, bajo el marco de la actual inestabilidad en Oriente Próximo.


