Miriam González Durántez, abogada y fundadora de la plataforma España Mejor, ha formalizado el registro de una nueva formación política denominada Democracia 21. El proyecto nace con el objetivo de concurrir a los próximos procesos electorales bajo una premisa de regeneración institucional y renovación de la clase política actual, tras completar los trámites administrativos necesarios para su constitución oficial.
La impulsora de la formación, que cuenta con una trayectoria profesional vinculada al ámbito jurídico internacional, ha definido este movimiento como una respuesta a la falta de representatividad que, a su juicio, percibe una parte de la ciudadanía española. Aunque no ha concretado una fecha para la presentación pública de las siglas, González ha confirmado que el proceso se encuentra en su fase final, situando la propuesta como una alternativa transversal frente al tablero político tradicional.
En cuanto a su posicionamiento ideológico, Democracia 21 rechaza las etiquetas tradicionales de izquierda o derecha, calificándolas como conceptos del siglo XX. La estrategia de la formación se centra en la «limpieza» y la «modernización» del Estado, apostando por la eficiencia de las instituciones y la iniciativa privada como motores de cambio. Según la fundadora, el partido busca atraer talento externo a la política profesional para revertir lo que denomina una parálisis en las reformas económicas y sociales del país.
González se ha mostrado crítica con la gestión del Partido Popular y el Partido Socialista, señalando una falta de voluntad real para acometer una regeneración profunda. Entre sus críticas destaca la «infiltración» de los partidos en las instituciones públicas y la gestión del sistema de designación del Consejo General del Poder Judicial. La abogada propone medidas drásticas como la creación de juzgados especializados en corrupción y una reforma en la ley de financiación de partidos para reducir las dotaciones presupuestarias públicas.
Respecto a la financiación de Democracia 21, la formación se ajustará a la normativa vigente, basando sus recursos en donaciones y contribuciones ciudadanas. González ha subrayado la importancia de fiscalizar con mayor rigor el origen de los fondos de los partidos y ha sugerido la suspensión de la financiación pública para aquellas formaciones que presenten indicios de corrupción en sus altos cargos hasta que se acrediten mecanismos de control internos.
A pesar de su vínculo personal con Nick Clegg, ex vice primer ministro del Reino Unido, González ha enfatizado la independencia de su proyecto político. La hoja de ruta de la formación contempla la incorporación de perfiles ciudadanos que no hayan desarrollado su carrera íntegramente en la administración pública, con el fin de romper con el actual statu quo y ofrecer una opción de voto que no obligue a los electores a comprometer sus principios éticos.


