miércoles, agosto 26, 2026
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Mohamed VI: Vida de lujo, salud frágil y secretos del rey

Mohamed VI: Veinticinco años de reinado entre la modernización económica y los desafíos institucionales

El reinado de Mohamed VI, vigésimo monarca de la dinastía alauí, atraviesa un periodo de complejidad marcado por la crisis migratoria en las fronteras con Ceuta, el deterioro de su estado de salud y una progresiva delegación de funciones en el príncipe heredero, Mulay Hasán. Tras un cuarto de siglo en el trono de Marruecos, el monarca equilibra su papel de líder espiritual y político con una gestión que ha transformado la infraestructura del país, mientras su prolongada ausencia de la esfera pública genera interrogantes sobre la transición institucional en el reino magrebí.

La actual situación en la ciudad autónoma de Ceuta, donde la presión migratoria ha alcanzado niveles críticos en el último mes, sitúa nuevamente la política exterior de Rabat en el centro del debate internacional. Mohamed VI, que accedió al trono en julio de 1999 tras el fallecimiento de su padre, Hassan II, ostenta competencias exclusivas sobre defensa, religión y relaciones exteriores, manteniendo una posición de control absoluto sobre las decisiones estratégicas que afectan a la frontera con España.

Desde el inicio de su mandato, Mohamed VI impulsó una imagen de apertura que le valió el sobrenombre inicial de «el rey de los pobres», distanciándose del estilo de gobierno de su progenitor. Entre sus hitos legislativos destaca la reforma del código de familia en 2004, que amplió los derechos de las mujeres, y la respuesta a las protestas de 2011 con una nueva Constitución que, si bien cedió ciertas competencias al Parlamento, preservó la autoridad última del monarca bajo la figura de Amir al-Mu’minin o Príncipe de los Creyentes.

En el ámbito económico, Marruecos ha experimentado una modernización estructural bajo su supervisión directa a través de la sociedad de cartera Real (Al Mada). Proyectos de gran envergadura como el puerto Tanger Med, la red ferroviaria de alta velocidad Al Boraq y los complejos de energía solar en Ouarzazate han posicionado al país como una potencia emergente en el continente africano. Esta expansión económica coexiste con un patrimonio personal que incluye activos clave en los sectores bancario, minero y de telecomunicaciones.

No obstante, la estabilidad del reinado se ha visto condicionada en los últimos años por el estado de salud del soberano. Mohamed VI padece una afección pulmonar crónica de carácter obstructivo y ha sido intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones, en 2018 y 2020, para tratar arritmias cardíacas. Estos problemas médicos han motivado estancias prolongadas en sus residencias de Francia y Gabón, reduciendo su presencia en actos oficiales y forzando la suspensión de agendas internacionales por prescripción facultativa.

La vida privada del monarca también ha experimentado cambios significativos tras su divorcio en 2018 de Salma Bennani, con quien rompió la tradición de anonimato de las consortes reales. En este escenario de repliegue personal, la figura del príncipe Mulay Hasán, nacido en 2003, ha adquirido una relevancia institucional creciente. El heredero asume con mayor frecuencia la representación de la Corona en actos militares y diplomáticos, preparando la continuidad dinástica en un momento de incertidumbre por el desgaste físico del rey.

Finalmente, el protocolo del palacio Dar al-Makhzen en Rabat sigue manteniendo una dualidad entre la tradición ancestral del Majzén y el confort contemporáneo. A pesar de las críticas por su distanciamiento de la realidad cotidiana de la población y su círculo íntimo de amistades internacionales, Mohamed VI conserva el control del aparato estatal, mientras la comunidad internacional observa con atención la evolución de su salud y el impacto que esta pueda tener en la estabilidad regional y en la gestión de los flujos migratorios hacia Europa.

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