Mónica García se perfila como favorita para liderar el Frente Amplio y dificulta el acuerdo con Podemos
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha tomado ventaja en la carrera para encabezar la candidatura de la nueva coalición de izquierdas, que pasará a denominarse Frente Amplio en sustitución de Sumar. Este movimiento, según confirman fuentes internas de la alianza, enfría notablemente las posibilidades de alcanzar un acuerdo electoral con Podemos, dadas las discrepancias estratégicas y el ajustado calendario legal antes del registro de coaliciones fijado para el próximo 16 de octubre.
La aceleración de los plazos tras la convocatoria electoral ha alterado los equilibrios internos de la plataforma que lideraba Yolanda Díaz. En una reunión celebrada el pasado domingo, los principales dirigentes de las formaciones que integran el espacio compartieron la tesis de que un entendimiento con el partido morado resulta actualmente inabordable. Los ataques de Podemos a los decretos de vivienda del Gobierno y la propuesta de Irene Montero de celebrar primarias abiertas los días 14 y 15 de octubre han sido interpretados por la dirección del Frente Amplio como obstáculos a la negociación.
El ascenso de García como posible heredera política de Díaz supone un punto de fricción directa con la formación de Ione Belarra. Desde Más Madrid se mantienen posiciones reticentes a la reintegración de Podemos, especialmente en lo relativo a la confección de la lista por la circunscripción de Madrid. Fuentes consultadas señalan que una cohabitación entre Mónica García e Irene Montero en la misma candidatura madrileña generaría tensiones internas, además de afectar a las expectativas de otros cargos como Emilio Delgado, quien se perfilaba como opción prioritaria para la lista capitalina.
Paralelamente, la opción de Ada Colau como figura de consenso nacional ha perdido fuerza en las últimas semanas. Aunque la exalcaldesa de Barcelona es vista como un perfil capaz de facilitar el encuentro con Podemos, las informaciones actuales apuntan a que su interés político podría centrarse en liderar la lista por Barcelona o en los próximos comicios autonómicos en Cataluña. Esta situación deja vía libre a la consolidación de la candidatura de García, a pesar del rechazo manifestado por sectores afines a la formación morada en redes sociales.
Desde el punto de vista estratégico, ambos bloques admiten que la concurrencia en una lista única optimizaría los resultados electorales frente a la fragmentación. Sin embargo, la disputa por los puestos de salida en plazas clave como Madrid y Barcelona, donde Más Madrid y los Comunes reclaman preeminencia, bloquea el avance de las conversaciones. Con el anuncio oficial del próximo candidato previsto para el 17 de octubre —un día después del cierre del registro de coaliciones—, el margen para un acuerdo técnico se reduce sustancialmente.


