La gestión de la crisis sanitaria provocada por el brote de hantavirus en un crucero con destino a Canarias ha alterado el escenario de conflicto interno en Más Madrid. La ministra de Sanidad y líder de la formación, Mónica García, ha logrado afianzar su perfil institucional y de gestión, lo que ha relegado a un segundo plano la pugna por el liderazgo del partido frente al diputado autonómico Emilio Delgado, quien recientemente había manifestado su intención de competir en las próximas primarias.
Fuentes internas de la organización política señalan que García sale reforzada de este episodio, especialmente en lo que respecta a su capacidad ejecutiva. La decisión de autorizar el atraque del buque en territorio canario y el posterior traslado de 14 ciudadanos españoles al hospital madrileño Gómez Ulla ha sido calificada como un éxito operativo por el Ministerio. Con un solo caso confirmado y en estado estable, la visibilidad obtenida por la ministra, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha silenciado momentáneamente las críticas internas sobre la dirección del partido.
Hasta la irrupción de la crisis sanitaria, Más Madrid atravesaba un periodo de notable tensión interna. El anuncio de Emilio Delgado de disputar la dirección de la formación en la Comunidad de Madrid había fracturado el partido en dos sectores. Delgado, vinculado a las tesis estratégicas de Íñigo Errejón, cuestionaba el distanciamiento de la cúpula respecto a los barrios populares y reclamaba una revisión de los marcos ideológicos actuales, centrados en el feminismo y la gestión migratoria, para recuperar el contacto con el territorio.
La estrategia de Delgado, que buscaba limitar el poder de los sectores afines a García y Rita Maestre, ha perdido tracción mediática ante la relevancia de la agenda sanitaria nacional. Mientras la ministra protagonizaba la interlocución con el Gobierno de Canarias y comparecía ante los medios de comunicación internacionales, el sector crítico ha visto reducida su capacidad de influencia y su espacio en el debate público, quedando de facto en una posición de espera estratégica.
Desde el aparato de la formación, que García controla actualmente, se ha procedido a blindar el proceso de primarias mediante un reglamento restrictivo que ha sido denunciado por el equipo de Delgado. No obstante, el éxito comunicativo de la gestión del hantavirus ha permitido a la líder de Más Madrid presentarse ante sus cuadros y militantes como una dirigente centrada en la resolución de problemas técnicos, neutralizando el discurso revisionista de sus oponentes.
Pese al fortalecimiento de la posición de Mónica García, el entorno de Emilio Delgado advierte de que la disputa interna no ha concluido. El debate sobre el modelo de partido y la conexión con las bases sociales sigue vigente, a la espera de que se concrete la fecha de las primarias. Por el momento, la batalla política se mantiene en el terreno de la comunicación, donde el factor institucional ha otorgado una ventaja táctica a la actual dirección en detrimento del desafío planteado por el sector crítico.


