El matador de toros Morante de la Puebla ha consolidado su posición como principal referente de la actual temporada taurina tras su reciente triunfo en la tradicional Corrida del Motín de Aranjuez. El diestro cigrero, que venía de actuar en la Corrida Goyesca de Ronda apenas veinticuatro horas antes, logró cortar dos orejas y salir a hombros, reafirmando el impacto económico y social que su presencia genera en los distintos cosos de la geografía española.
La actuación en Aranjuez se enmarca en una estrategia de temporada intensiva por parte del torero sevillano, quien ha optado por un calendario de gran actividad tanto en plazas de primera categoría como en recintos de menor aforo. Este planteamiento, que rompe con la tendencia habitual de las figuras de dosificar sus comparecencias, está actuando como dinamizador del sector, impulsando la asistencia de público y reforzando la visibilidad de diestros jóvenes que comparten cartel con él.
Durante el festejo en el coso ribereño, Morante de la Puebla mostró una notable capacidad de adaptación ante un encierro de la ganadería de Núñez del Cuvillo, que destacó por su nobleza pero presentó limitaciones en cuanto a fuerza y fondo. En su primer toro, el diestro realizó una labor de acompañamiento y temple que le valió un apéndice. Fue en el cuarto de la tarde donde alcanzó las cotas más altas de su actuación, especialmente al natural, lo que le permitió obtener las dos orejas tras una estocada efectiva.
El cartel fue completado por los diestros Juan Ortega y Pablo Aguado. Ortega, pese a enfrentarse al lote menos propicio de la tarde, fue ovacionado tras mostrar solvencia y técnica ante dos toros que se agotaron pronto en el último tercio. Por su parte, Pablo Aguado cortó una oreja en el tercero de la tarde y dio muestras de su concepto clásico en el sexto, perdiendo la posibilidad de acompañar a Morante por la Puerta Grande debido al fallo con los aceros.
Desde el punto de vista institucional y empresarial, la Corrida del Motín ha recuperado su relevancia en el calendario estival bajo la gestión de Carlos Zúñiga. El lleno registrado en las gradas de Aranjuez confirma la tendencia de recuperación de plazas históricas mediante la programación de combinaciones artísticas de alto interés para el abonado. Este éxito de público se suma a otros recientes, como el llenado de La Tercera en San Sebastián de los Reyes.
La atención del sector taurino se desplaza ahora hacia la próxima Feria de Otoño en la Plaza de Las Ventas de Madrid. Las previsiones de los organizadores sugieren que el efecto dinamizador de Morante de la Puebla podría derivar en un volumen histórico de abonados para el ciclo madrileño, consolidando el actual ejercicio como uno de los de mayor impacto en la industria cultural de la tauromaquia en los últimos años.


