La siniestralidad laboral mortal registra 432 fallecidos hasta julio, con un repunte en el sector agrario
Un total de 432 trabajadores perdieron la vida en accidentes laborales durante los siete primeros meses del año, lo que representa un ligero incremento del 0,2% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Según los datos provisionales facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, esta cifra supone un fallecimiento más en términos absolutos en la comparativa interanual, consolidando una tendencia de estabilidad en la mortalidad laboral en el conjunto del país.
El análisis de las causas revela que la mayoría de los fallecimientos ocurridos en jornada de trabajo estuvieron relacionados con patologías no traumáticas. Los infartos y derrames cerebrales encabezaron la lista con 145 fallecidos, seguidos por las caídas desde altura, que provocaron 59 muertes, y los accidentes por aplastamiento o amputación, con 57 casos registrados.
En cuanto a la tipología del siniestro, los accidentes mortales durante la jornada de trabajo experimentaron un descenso del 0,6%, situándose en 349 fallecidos frente a los 351 del año previo. Por el contrario, la siniestralidad «in itínere» —aquella que ocurre en los desplazamientos hacia o desde el lugar de trabajo— aumentó un 3,8%, alcanzando las 83 víctimas mortales hasta el mes de julio.
Por sectores económicos, el comportamiento de la siniestralidad fue desigual. El sector servicios mantuvo la cifra de 161 fallecidos, mientras que la construcción registró 103 muertes, dos más que en el periodo anterior. La industria mostró una mejora significativa con 49 fallecidos, diez menos que un año antes. No obstante, el sector de la agricultura experimentó el incremento más notable, con un aumento del 20% en su mortalidad laboral hasta alcanzar los 36 fallecidos.
La estadística también refleja una disparidad entre asalariados y trabajadores por cuenta propia. De los 432 fallecidos, 387 eran trabajadores asalariados, lo que supone un descenso del 3% respecto al año anterior. En contraste, la mortalidad entre los trabajadores autónomos se incrementó un 40,6%, sumando un total de 45 fallecidos, de los cuales 41 perdieron la vida en su centro de trabajo.
Respecto al volumen total de accidentes con baja laboral, el Ministerio reportó un aumento del 2%, alcanzando los 363.772 siniestros. De estos, 310.977 se produjeron durante la jornada de trabajo y 52.795 fueron trayectos «in itínere». Aunque los accidentes leves aumentaron en ambas categorías, los siniestros calificados como graves durante la jornada laboral registraron un descenso del 4,7%, contabilizándose 2.052 casos.
Finalmente, los datos del Ministerio de Trabajo indican que hasta julio se notificaron 308.151 accidentes laborales sin baja, una cifra que representa una disminución del 1,3% en comparación con los siete primeros meses del año anterior, reflejando una reducción en la siniestralidad de menor consideración médica.


