La Longevidad de la Constitución de 1978: Celebración y Desencuentro
La
Constitución española de 1978 se prepara para alcanzar un hito significativo: convertirse en la carta magna de mayor duración en la historia democrática de España, superando textos constitucionales previos, como la Constitución de la Restauración del siglo XIX. Este acontecimiento, que marca un periodo de estabilidad institucional, será conmemorado en un acto solemne en el
Congreso de los Diputados, presidido por el
Rey Felipe VI. La jornada tiene como objetivo recordar la importancia del texto fundacional de la España moderna, reuniendo a parlamentarios y figuras clave de la transición, incluyendo posibles expresidentes del Gobierno y algunos de los redactores originales del documento.
Ausencias Programadas: El Boicot de las Formaciones Nacionalistas
A pesar del carácter institucional y conmemorativo del evento, varias formaciones políticas han confirmado su ausencia, manteniendo una postura de rechazo a la Monarquía y al actual marco constitucional. Partidos como
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC),
Junts per Catalunya,
EH Bildu, el
Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el
Bloque Nacionalista Galego (BNG), han anunciado que no participarán en la celebración. Esta decisión no es una novedad, sino una reiteración de su histórica disconformidad con los pilares del Estado español, especialmente cuando los actos están directamente relacionados con la Corona o la Constitución.
Las Razones Detrás de la Silla Vacía
Las motivaciones esgrimidas por estos partidos para justificar su incomparecencia reflejan una profunda división en la percepción del modelo de Estado. Principalmente, giran en torno a la
cuestión territorial, la
autodeterminación y el papel de la
Monarquía.
- Reconocimiento Nacional y Autodeterminación: Formaciones como el PNV y EH Bildu argumentan que la Constitución de 1978 no obtuvo un respaldo mayoritario en el País Vasco y que, además, niega los derechos nacionales de Euskal Herria, limitando sus aspiraciones políticas. El BNG se suma a esta crítica, señalando que el texto no reconoce a Galicia como nación y que el modelo territorial resultante sigue siendo excesivamente centralista, sin garantizar plenamente el derecho a la autodeterminación.
- Crítica a la Institución Monárquica: ERC y el BNG, desde sus postulados republicanos, tildan a la Monarquía de institución «caduca, anacrónica y corrupta», defendiendo su abolición. Consideran que la Casa Real carece de legitimidad para representar a sus ciudadanos. EH Bildu también engloba la Monarquía en su rechazo al actual sistema, al no reconocerle autoridad.
- El Legado del Procés: En el caso de Junts per Catalunya, la ruptura con la Corona se intensificó tras los eventos de 2017 y el discurso del Rey Felipe VI posterior al referéndum del 1 de octubre. Esto marcó un antes y un después en sus relaciones con la institución monárquica, distanciándose de la postura más dialogante que mantuvo históricamente la antigua Convergència i Unió.
Más Allá del Protocolo: Un Reflejo de la Tensión Territorial
La ausencia de estas formaciones en un acto de tanta relevancia institucional no es solo un gesto protocolario, sino un potente símbolo de la persistente tensión en el debate sobre la
cohesión territorial de España y la vigencia de su modelo. Mientras para una parte del espectro político la Constitución de 1978 representa un pacto de convivencia y un periodo de prosperidad democrática innegable, para otras, particularmente los nacionalismos históricos, es un documento que no satisface sus demandas de soberanía y reconocimiento. La celebración en el Congreso, por tanto, se convierte en un escenario donde se visibilizan tanto los consensos como las irresolutas divergencias que definen el panorama político español contemporáneo.