Navantia formaliza la entrega del nuevo patrullero de altura a la Marina Real de Marruecos
La compañía pública Navantia ha completado este jueves la entrega oficial a la Marina Real de Marruecos del patrullero de altura construido en el astillero de San Fernando, en la Bahía de Cádiz. Esta operación marca la culminación de un programa estratégico iniciado en 2021, que ha permitido a la industria naval española retomar la construcción de nuevas unidades para el país vecino tras más de cuatro décadas sin contratos de este tipo.
El acto de transferencia de la propiedad se ha desarrollado de forma privada y a puerta cerrada, de acuerdo con las cláusulas de confidencialidad estipuladas en el contrato firmado entre el astillero y el Reino de Marruecos. Debido a este carácter reservado del acuerdo, el importe total del programa no ha sido revelado, una decisión que la empresa justifica para proteger sus intereses comerciales y su posición competitiva en futuras licitaciones frente a otros astilleros internacionales.
El buque entregado tiene una eslora de 87 metros y una manga de 13 metros, con capacidad para alojar a una dotación de hasta 60 personas. Según las especificaciones de Navantia, la plataforma está diseñada para realizar periodos prolongados de despliegue en el mar, optimizando los costes de operación y mantenimiento durante todo su ciclo de vida. Además del suministro de la unidad, el contrato incluye un paquete de apoyo técnico y logístico que comprende repuestos, herramientas y la formación de personal marroquí en España.
En términos socioeconómicos, la ejecución del programa ha supuesto una carga de trabajo superior al millón de horas para el astillero gaditano y su industria colaboradora. Se estima que el proyecto ha generado alrededor de 1.100 empleos directos, indirectos e inducidos durante los tres años de desarrollo industrial, desde que se realizara el corte de la primera chapa en julio de 2023.
Desde el punto de vista institucional, el proyecto ha contado con el respaldo del Gobierno de España como una vía para fortalecer la cooperación industrial y tecnológica con Marruecos. El contrato recupera la senda de exportación naval militar hacia Rabat iniciada por la antigua Empresa Nacional Bazán a finales de los años setenta, cuando se construyeron unidades de las clases Descubierta, Cormorán y Lazaga, periodo tras el cual la actividad se había limitado exclusivamente a labores de mantenimiento.
La botadura de la unidad, que tuvo lugar el 27 de mayo de 2025, fue el único hito del proceso que contó con una ceremonia oficial. En aquel momento, representantes de la Marina Real marroquí destacaron que el proyecto se encuadra en el proceso de modernización de sus Fuerzas Armadas, mientras que la dirección de Navantia vinculó el éxito del programa a la consolidación de la seguridad y la cooperación tecnológica entre ambos países en el ámbito marítimo.


