Israel celebra elecciones parlamentarias bajo un clima de polarización y denuncias cruzadas
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el principal líder de la oposición, Gadi Eisenkot, han ejercido este martes su derecho al voto en una jornada electoral marcada por intensos llamamientos a la participación y acusaciones mutuas sobre la integridad del proceso democrático. El actual mandatario ha centrado su discurso en la movilización de su base electoral, mientras que la oposición ha denunciado una presunta estrategia de deslegitimación de los resultados por parte del Ejecutivo.
Tras depositar su sufragio en Jerusalén junto a su esposa, Sara, Netanyahu instó a la ciudadanía a acudir masivamente a las urnas para apoyar al Likud. Durante su comparecencia ante los medios, el primer ministro alertó sobre la alta movilización en los sectores árabes y acusó formalmente a la formación islamista Raam de intentar influir de manera ilícita en los comicios. Según el mandatario, la detención de varios miembros de dicha formación por presuntos intentos de soborno constituye un hecho grave que pondría en riesgo el resultado electoral.
Netanyahu vinculó el desenlace de esta votación con la supervivencia del modelo actual del Estado judío, advirtiendo que una posible victoria de los bloques opositores o de los partidos árabes transformaría radicalmente la estructura nacional. «Lo que está en juego es el futuro de nuestro Estado», afirmó ante la prensa, subrayando la necesidad de que sus seguidores prioricen la asistencia a los centros de votación frente a cualquier otra actividad recreativa.
La oposición denuncia una campaña basada en el temor
Por su parte, Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar y principal contendiente según los sondeos, votó en la ciudad de Herzliya. Eisenkot criticó la retórica del primer ministro, calificándola como una «campaña de miedo» recurrente en cada ciclo electoral. El líder opositor destacó la importancia del momento actual, señalando que el país atraviesa su etapa más crítica desde su fundación, especialmente tras las secuelas de los ataques del 7 de octubre en las zonas fronterizas con Gaza.
Desde la formación Yashar se emitió un comunicado en el que se acusa a Netanyahu de preparar el terreno para impugnar los resultados de las elecciones en caso de una derrota. Según la oposición, las denuncias de fraude vertidas por el primer ministro carecen de fundamento y tienen como único objetivo socavar la confianza de la población en las instituciones encargadas de velar por la transparencia del escrutinio.
La jornada electoral transcurre bajo una vigilancia reforzada y con la atención puesta en los niveles de participación finales, que serán determinantes para definir la composición de la Knesset y la futura gobernabilidad de la nación. La comunidad internacional y los observadores locales siguen de cerca el desarrollo de los comicios en un contexto de alta sensibilidad geopolítica y social.


