Junts condiciona su apoyo a una moción de censura a la designación de un candidato instrumental
La formación política Junts per Catalunya ha manifestado su rechazo a una eventual investidura de Alberto Núñez Feijóo en el marco de una moción de censura, supeditando cualquier apoyo parlamentario a la presentación de un «candidato instrumental». Esta postura surge en un escenario de creciente presión política sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, marcado por el avance de diversas investigaciones judiciales y una reconfiguración de las estrategias de la oposición en el Congreso de los Diputados.
El líder del Partido Popular ha intensificado sus contactos con el sector empresarial catalán y se ha mostrado abierto a negociar la abstención tanto de Junts como del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Por su parte, Vox ha optado por rebajar la presión sobre la formación popular para facilitar la articulación de la moción, priorizando el objetivo común de finalizar la actual legislatura frente a las discrepancias programáticas habituales entre las fuerzas de la derecha y el nacionalismo periférico.
Avances en las investigaciones del entorno del Ejecutivo
En el plano judicial, la instrucción sobre la contratación de David Sánchez en la Diputación de Badajoz ha sumado nuevos testimonios. Según informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, se investiga la presunta manipulación de actas para justificar el puesto del hermano del presidente del Gobierno. Un nuevo testigo ha declarado bajo secreto que recibió presiones por parte de cargos vinculados a la administración provincial para alterar la documentación oficial.
Paralelamente, se ha denunciado el uso de técnicas de inteligencia artificial para la creación de imágenes falsas destinadas a desacreditar a la jueza Beatriz Biedma, encargada de la instrucción del caso. Estas acciones de desinformación, que buscaban erosionar la credibilidad de la magistrada tras meses de vigilancia sobre su actividad personal, han sido vinculadas por diversas fuentes a estructuras de apoyo al Ejecutivo en el marco de lo que el PSOE califica como una campaña de «linchamiento» mediático y judicial.
Impacto económico y tensiones en el bloque de investidura
La inestabilidad política ha comenzado a reflejarse en las previsiones macroeconómicas. La entidad financiera JPMorgan ha reducido su previsión de crecimiento para la economía española, señalando que los analistas están integrando el impacto de los escándalos políticos en la confianza de los mercados. A este contexto se suma una conflictividad social al alza, con las huelgas de funcionarios alcanzando niveles de participación récord en lo que va de año 2025.
Dentro del bloque de socios habituales del Gobierno, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) atraviesa tensiones internas. La dirección del partido ha frenado las pretensiones de su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, respecto al control de las listas electorales para las generales, mientras sectores de la formación advierten sobre el desgaste que la vinculación con el PSOE está generando en sus expectativas de voto frente a Junts.
Respuesta de la Moncloa y estrategia orgánica
Desde el Palacio de la Moncloa, el presidente Pedro Sánchez ha cuestionado ante la cúpula de su partido el trato que la justicia está dispensando a las siglas socialistas. A pesar de la presión externa, la sede de Ferraz descarta la convocatoria de un congreso extraordinario para renovar el liderazgo o las tesis políticas del partido, manteniendo una estrategia de resistencia basada en la denuncia de una conspiración de estamentos judiciales y mediáticos contra el Ejecutivo de coalición.
En el ámbito institucional, el Gobierno mantiene su agenda administrativa, incluyendo la reactivación de contratos en el sector de Defensa y la aceleración de procesos de nacionalización masiva en el exterior, medidas que la oposición interpreta como un intento de afianzar el censo electoral ante un posible adelanto de los comicios.


