El obispo de Bilbao vincula el futuro de la identidad vasca y el euskera al desafío demográfico
El obispo de Bilbao, Joseba Segura, ha manifestado que la integración de la población inmigrante y la actual crisis de natalidad representarán un «desafío enorme» para la identidad vasca y la preservación del euskera en un horizonte de 50 años. Durante una entrevista concedida a Radio Euskadi, el prelado ha analizado las repercusiones de la baja tasa de hijos entre la juventud local y la creciente necesidad de mano de obra extranjera para sostener el tejido social y laboral de la región.
Segura ha calificado como «factor crítico» la incertidumbre de muchos jóvenes vascos respecto a la posibilidad de formar una familia. Según el obispo, esta situación genera un impacto estructural que la sociedad actual no termina de asimilar plenamente. «Es evidente lo que va a suceder si la gente que tiene clara la identidad tiene dudas respecto a si van a tener hijos o no dentro de 50 años», ha señalado, subrayando que este fenómeno transformará sustancialmente la configuración de la comunidad autónoma.
En relación con la lengua, el prelado bilbaíno ha definido el papel del euskera como «fundamental» dentro de este proceso de cambio. Ha advertido que el idioma ya se encuentra en una «situación complicada» que podría agravarse ante los cambios poblacionales. Si bien ha reconocido la necesidad de incorporar personas de origen extranjero para desempeñar labores que la población local «ya no quiere o no sabe hacer», ha insistido en que dicha integración plantea interrogantes profundos sobre el concepto de identidad vasca a largo plazo.
Por otro lado, Joseba Segura se ha referido al concepto de «prioridad nacional» defendido por Vox. El obispo ha afirmado que la Iglesia «nunca aceptará» el establecimiento de una jerarquía de derechos basada en el origen o en planteamientos políticos determinados. A su juicio, aunque los Estados deben contar con marcos legales y procedimientos regulados para gestionar los flujos migratorios, no es admisible que se establezcan distinciones en la titularidad de derechos fundamentales según la procedencia.
«Los que estamos aquí trabajando, viviendo e intentando tener una vida digna, hayamos llegado de una forma o de otra, realmente tenemos los mismos derechos», ha defendido el prelado. Con estas declaraciones, el obispo de Bilbao ha fijado una posición institucional que combina la preocupación por la continuidad de los rasgos identitarios locales con la defensa de la igualdad de derechos para la población migrante, rechazando cualquier instrumentalización política de la convivencia social.


