La OMS solicita 1.300 millones de dólares para contener la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha subrayado la necesidad urgente de implementar un plan de respuesta contra la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), valorado en 1.300 millones de dólares. La iniciativa busca intensificar las acciones sanitarias durante los próximos seis meses ante un brote que ya ha superado los 8.000 contagios y se aproxima a las 4.000 defunciones en el país africano.
El esquema multisectorial, anunciado originalmente por el Gobierno congoleño el pasado 4 de septiembre, cuenta con el respaldo del sistema de Naciones Unidas, la agencia de salud pública de la Unión Africana (CDC de África) y diversos socios internacionales. Según la OMS, la magnitud de la crisis exige una ampliación simultánea de la capacidad hospitalaria, los laboratorios de diagnóstico y los protocolos de entierros seguros para frenar la propagación del virus.
De acuerdo con los datos oficiales recabados hasta el 27 de septiembre, se han registrado 8.116 infecciones confirmadas y 3.924 muertes, lo que sitúa la tasa de letalidad en un 48,3 %. En la actualidad, 2.088 pacientes han logrado recuperarse, mientras que 817 personas permanecen hospitalizadas o bajo medidas de aislamiento en las zonas afectadas por el brote.
El organismo internacional advirtió que, a pesar del incremento previsto a 1.830 camas hospitalarias para finales de este mes, se requiere la incorporación de más de 1.400 profesionales sanitarios adicionales para sostener la expansión operativa. El doctor Steve Ahuka, gestor de incidentes de la Comisión Presidencial para la respuesta al ébola, enfatizó la importancia de mantener el impulso y reforzar las capacidades donde las necesidades siguen siendo elevadas.
La movilización de recursos se considera crítica en focos de difícil acceso, como la localidad de Mangala en la provincia de Ituri, epicentro del brote. En esta zona, que suma 341 casos y 149 fallecidos, la carencia de instalaciones adecuadas obliga a derivar a los enfermos a centros en Nizi o a la capital provincial, Bunia, situados a decenas de kilómetros de distancia. El doctor Thierno Baldé, exgestor de incidentes de la OMS, explicó que la intervención debe adaptarse a la evolución del virus para actuar con rapidez en cualquier punto geográfico.
En el ámbito de la vigilancia epidemiológica, la consolidación de la red ha permitido elevar las alertas diarias de diez a 2.000 registros, logrando un 90 % de verificación sobre el terreno. Asimismo, el seguimiento de contactos se ha elevado a más del 85 % desde la declaración formal de la epidemia el pasado 15 de mayo. No obstante, las autoridades advierten que la desconfianza y la reticencia de algunas comunidades a notificar síntomas iniciales continúan provocando demoras que incrementan la mortalidad.
Actualmente, la epidemia afecta a 63 zonas de salud en siete de las 26 provincias de la República Democrática del Congo, incluyendo Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Este brote se posiciona como el segundo más mortífero y contagioso de la historia a nivel global, siendo superado únicamente por la epidemia registrada en África occidental entre los años 2014 y 2016.


