Óscar Puente presenta su dimisión como ministro de Transportes ante la Comisión Permanente del Congreso
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado este martes su dimisión oficial ante la Comisión Permanente del Congreso de los Diputados. La renuncia se produce tras meses de creciente presión política y social derivada de la crisis en la red ferroviaria española, que ha culminado con los recientes accidentes mortales en Urda y Adamuz, sumando entre ambos más de un centenar de víctimas fallecidas.
La salida del titular de Transportes marca el fin de una gestión caracterizada por la inestabilidad operativa en los servicios de trenes y un elevado nivel de confrontación con los grupos de la oposición. Los siniestros de Urda (Toledo) y Adamuz (Córdoba), cuyas causas técnicas y humanas se encuentran bajo investigación oficial, han sido el detonante final de una etapa en la que las exigencias de responsabilidades sobre el mantenimiento de las infraestructuras y la seguridad ferroviaria se habían intensificado en sede parlamentaria.
A los accidentes de gran magnitud se añade el descarrilamiento de un tren de Rodalies en Gelida el pasado mes de enero, que resultó en la muerte de un maquinista, así como las persistentes incidencias, retrasos y averías que afectan a los núcleos de Cercanías en Madrid y Cataluña. Esta acumulación de fallos técnicos había provocado quejas sistemáticas de los usuarios y diversas iniciativas parlamentarias orientadas a la reprobación del ministro por su gestión al frente del departamento.
La imagen pública del ministro también se vio comprometida por su estilo de comunicación en la red social X y por episodios de índole mediática, como la difusión de un vídeo humorístico sobre la situación ferroviaria grabado junto al presentador Marc Giró. Dicha aparición, producida en un contexto de conmoción tras el accidente de Adamuz, generó un debate sobre la idoneidad del tono empleado por el máximo responsable del transporte nacional ante las crisis del sector.
En relación con el accidente de Urda, Puente compareció inicialmente para explicar que el siniestro se produjo tras la caída del sistema de seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros. El entonces ministro atribuyó el suceso a una decisión humana «inexplicable» tomada en el centro de control de ADIF tras el fallo técnico. Pese a que en un primer momento descartó la dimisión alegando su compromiso con las familias de las víctimas, la situación institucional se ha vuelto insostenible para su continuidad en el Gobierno.
Con la dimisión formalizada este martes, el Ejecutivo deberá proceder al relevo en una de las carteras con mayor volumen de inversión pública, en un momento donde la fiabilidad del sistema ferroviario y la seguridad de los pasajeros se han situado en el centro de la agenda política nacional.


