Expertos destacan el alto valor nutricional y económico del mejillón frente a carnes y pescados grasos
El nutricionista Pablo Ojeda ha señalado recientemente al mejillón como un producto de densidad nutricional superior a alimentos tradicionalmente valorados como el salmón o la ternera. Según el experto, este molusco representa una solución eficiente para el consumo de proteínas de alta calidad, la obtención de energía y la prevención de afecciones como la anemia, destacando además por su bajo coste y sostenibilidad en comparación con otras fuentes de proteína animal.
Comparativa de micronutrientes: Vitamina B12 e Hierro
Uno de los puntos clave analizados por Ojeda es la excepcional concentración de vitamina B12 en este alimento. Según los datos aportados por el nutricionista, una ración de 100 gramos de mejillones proporciona una cantidad de esta vitamina equivalente a la que aportarían ocho filetes de ternera o 20 huevos. La B12 es un nutriente crítico para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central y la prevención de la fatiga crónica.
En cuanto al contenido mineral, el experto subraya que el mejillón posee el doble de hierro que 100 gramos de lentejas. Ojeda enfatiza que, al tratarse de hierro de origen animal (hemo), el organismo lo absorbe con una eficiencia significativamente mayor que el hierro presente en las legumbres u otros vegetales.
Aporte proteico y ventajas sobre el pescado azul
Desde la perspectiva de la composición macrobiótica, el consumo de 100 gramos de mejillones ofrece una carga proteica equiparable a la de dos huevos, pero con un aporte calórico reducido. Esta característica lo posiciona como un alimento idóneo para dietas enfocadas en la ganancia de masa muscular o la reducción de grasa corporal sin comprometer la calidad nutricional.
Asimismo, el nutricionista establece una comparativa directa con el salmón, otro referente de la alimentación saludable. Aunque ambos son ricos en ácidos grasos Omega-3, el mejillón presenta ventajas competitivas adicionales: niveles de mercurio prácticamente nulos, un precio de mercado considerablemente más bajo y un impacto ambiental menor en su producción.
Accesibilidad y recomendaciones de consumo
El análisis concluye que el mejillón es un recurso infrautilizado que combina accesibilidad y facilidad de preparación. Pablo Ojeda recomienda su incorporación recurrente en la dieta habitual, ya sea en su formato fresco o en conserva, dado que ambos mantienen las propiedades fundamentales que definen a este producto como un «superalimento» nacional.
Esta recomendación se alinea con las tendencias actuales de nutrición que buscan optimizar el gasto en la cesta de la compra sin renunciar a estándares elevados de salud pública, promoviendo el consumo de productos locales y sostenibles.


