García-Page asume la potestad de Ferraz en la confección de las listas para el 29-N
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha reconocido este lunes que la dirección nacional del PSOE ostenta la competencia final en la elaboración de las candidaturas para las próximas elecciones del 29 de noviembre. En un encuentro con periodistas en el Palacio Real, el líder regional admitió que su margen de maniobra será significativamente menor en comparación con los comicios autonómicos, si bien subrayó la fortaleza de la marca socialista en su territorio según las prospecciones actuales.
García-Page señaló que, hasta la fecha, no ha recibido invitaciones para participar en actos de precampaña o campaña electoral. El presidente autonómico recordó que no se ha convocado aún el Comité Federal del partido y rememoró episodios previos de falta de coordinación institucional, como la reciente visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la localidad de Noblejas, de la cual, según afirmó, no fue informado previamente.
Respecto a la configuración de los nombres que integrarán las papeletas, el mandatario castellanomanchego admitió que Ferraz tendrá la última palabra. No obstante, recordó el precedente de la actual ministra de Educación, Milagros Tolón, a quien la dirección nacional intentó situar como número uno por Toledo sin éxito en una instancia anterior, evidenciando las tensiones internas que pueden surgir durante estos procesos de designación.
En clave autonómica, García-Page se mostró optimista respecto al horizonte de 2027, aunque evitó confirmar si optará a la reelección. El presidente regional destacó que las encuestas internas del partido otorgan al PSOE una consolidada mayoría absoluta en Castilla-La Mancha. «Estamos disparados», enfatizó, contrastando la situación regional con el escenario nacional.
Finalmente, el dirigente socialista manifestó sus reservas ante posibles acuerdos con otras formaciones de izquierda para presentar listas conjuntas al Senado. García-Page apeló a la memoria histórica del partido, citando el pacto alcanzado en el año 2000 entre la dirección de Joaquín Almunia e Izquierda Unida, una estrategia que, a su juicio, no arrojó los resultados esperados y que podría volver a fallar en la actualidad.


