La inestabilidad en Oriente Próximo compromete el cierre de temporada de la Fórmula 1 y MotoGP
El calendario internacional del motor afronta un escenario de alta incertidumbre geopolítica debido a la escalada de tensión militar en Oriente Próximo. La difusión de posibles objetivos estratégicos en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, sumada a los antecedentes de ataques con drones y misiles en la región, ha puesto en alerta a las organizaciones de la Fórmula 1 y MotoGP. Mientras algunas escuderías han optado por la retirada preventiva, los organismos reguladores mantienen, por el momento, la programación de los grandes premios previstos para el cierre del año.
La inquietud en el sector se intensificó tras la publicación de un informe por parte de la agencia Fars, vinculada al régimen iraní, titulado «Zero Hour» (Hora Cero). El documento identifica coordenadas específicas que Teherán consideraría objetivos en caso de una respuesta militar contra Estados Unidos e Israel. Entre estos puntos se encuentran hoteles de lujo en Doha y Dubái que habitualmente albergan a los equipos y al personal técnico de las competiciones de élite, como el Sheraton Grand y el Sharq Village en la capital catarí.
En el ámbito de MotoGP, la marca japonesa Yamaha ha sido la primera en adoptar medidas drásticas. Tanto su equipo oficial como la escudería satélite Pramac han anunciado que no viajarán al Gran Premio de Qatar, previsto para este fin de semana en el circuito de Lusail. La compañía justifica su decisión en las restricciones de viaje vigentes en su política corporativa. Esta ausencia, unida a diversas bajas por lesión, podría reducir la parrilla de salida a solo 13 motocicletas, en una cita donde Marc Márquez tiene la posibilidad matemática de asegurar su octavo título mundial.
Por su parte, la Fórmula 1 mantiene bajo evaluación las citas de Qatar (del 27 al 29 de noviembre) y Abu Dabi (del 4 al 6 de diciembre). Aunque la Formula One Management (FOM) y la FIA han instado a los equipos a mantener la prudencia en sus declaraciones públicas, varias escuderías ya han iniciado gestiones logísticas de reserva en el entorno del circuito de Imola, en Italia, como alternativa de emergencia. El principal obstáculo para un traslado de sede radica en el estrecho margen temporal necesario para movilizar toneladas de material y personal técnico.
El impacto del conflicto ya ha alterado otras competiciones de larga distancia. La organización del Rally Dakar (ASO) confirmó que la edición de 2027 abandonará territorio saudí para trasladarse a Marruecos, con salida desde el Algarve portugués. Esta decisión se suma a la cancelación previa de los grandes premios de Baréin y Arabia Saudí el pasado mes de marzo, tras registrarse ataques contra infraestructuras civiles que evidenciaron la vulnerabilidad de los recintos deportivos frente a la tecnología de drones y misiles.
Pese a la presión de los pilotos, quienes a través de sus asociaciones han solicitado mayores garantías de seguridad y coberturas de seguros específicas, la postura institucional de la FIA sigue siendo optimista. Su presidente, Mohammed Ben Sulayem, sostiene que no existen motivos objetivos para la cancelación basándose en que no se han producido ataques recientes contra infraestructuras civiles en los países anfitriones. No obstante, el precedente de eventos de otras disciplinas, como la Copa de Asia de fútbol o las finales del Nations Championship de rugby, que ya han sido aplazados o trasladados, mantiene la operatividad de los grandes premios en una situación de vigilancia constante.


