Picardo defiende el acuerdo sobre Gibraltar como la única alternativa para evitar el restablecimiento de la Verja
El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, ha calificado el reciente acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre el Peñón como la «única opción viable» para garantizar la fluidez en la frontera y evitar el retorno de los controles permanentes. Durante su intervención en un desayuno informativo organizado por el Foro Nueva Economía, el mandatario gibraltareño subrayó que el tratado, cuya entrada en vigor provisional se estima para el 15 de julio, representa un compromiso necesario para la convivencia en la región.
Picardo respondió a las críticas de diversos sectores políticos que sugieren que se podrían haber alcanzado objetivos más ambiciosos en la negociación, calificando tales posturas de «política irreal». Según el ministro principal, el acuerdo es el resultado de un consenso multilateral donde todas las partes han debido ceder, incidiendo en que en el siglo XXI no es posible imponer una realidad administrativa a Gibraltar sin contar con el consenso social de su población.
En cuanto al contenido del tratado, Picardo enfatizó que el documento, de más de mil páginas, se centra en la cooperación y la coordinación técnica, dejando la histórica disputa sobre la soberanía encapsulada en un solo artículo. El dirigente señaló que el objetivo principal es facilitar la movilidad y el desarrollo económico, descartando que el acuerdo funcione como una solución definitiva a todos los problemas, pero sí como una herramienta para evitar el impacto negativo que supondría un cierre de la Verja.
En el ámbito de las relaciones bilaterales, el ministro principal destacó la interlocución con el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, a quien ha invitado formalmente a visitar el Peñón. Picardo abogó por normalizar los encuentros institucionales entre los miembros del Gobierno de España y las autoridades gibraltareñas, sosteniendo que el diálogo pleno y constante debe ser la base de la relación futura, alejándose de los esquemas de confrontación del pasado.
Finalmente, el mandatario descartó de forma tajante que el actual marco de entendimiento sea un paso previo hacia una posible soberanía compartida. Al ser cuestionado sobre esta posibilidad, Picardo reafirmó la postura de su administración basada en la autodeterminación y el mantenimiento del estatus actual, vinculando el éxito del tratado exclusivamente a la mejora de la convivencia operativa y la eliminación de barreras físicas para los ciudadanos de ambos lados de la frontera.


