El encarecimiento de la energía marca el periodo estival con repuntes en el precio de la luz y los carburantes
El mercado energético español registra durante el presente mes de agosto una tendencia al alza que sitúa el precio medio de la electricidad de forma sostenida por encima de los 100 euros por megavatio hora (MWh). Esta escalada en la factura eléctrica coincide con un incremento significativo en el coste de los carburantes, donde el precio del diésel ha comenzado a alcanzar los dos euros por litro en diversas estaciones de servicio, impulsado por la coyuntura internacional y el aumento estacional de la demanda.
Para la jornada de este jueves, el precio medio del mercado mayorista se sitúa en los 138,90 euros por MWh, con picos máximos que alcanzan los 268,97 euros durante las horas de mayor consumo nocturno. A pesar de la elevada radiación solar propia de la temporada, la eficiencia de las instalaciones fotovoltaicas disminuye ante las temperaturas extremas, lo que reduce la producción de energía renovable barata en comparación con los niveles registrados durante la primavera o el otoño.
La menor aportación de la energía eólica por la ausencia de viento y la escasez de hidráulica fluyente ha obligado al sistema a recurrir a los ciclos combinados de gas para satisfacer la fuerte demanda derivada del uso de aire acondicionado. El precio del gas en los mercados internacionales se mantiene en niveles elevados debido a la caída de las reservas de la Unión Europea, lo que, sumado a la limitada base de generación nuclear estable, encarece el coste final del mix energético nacional.
Como medida regulatoria para garantizar la estabilidad del sistema y evitar fallos en el suministro, Red Eléctrica ha aplicado protocolos de ajuste que introducen mayor participación de gas para compensar las oscilaciones de las renovables. Asimismo, esta semana se ha procedido a la interrupción temporal del suministro a la gran industria para mitigar el exceso de demanda, un mecanismo previsto en la normativa por el cual las empresas perciben una compensación económica que es sufragada por el conjunto de los consumidores en su recibo.
En lo que respecta a los carburantes, el diésel encadena seis semanas de subidas consecutivas, acumulando un repunte del 21% desde la recuperación del tipo general del IVA a principios de julio. La incertidumbre geopolítica derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a situar el barril de petróleo Brent por encima de los 80 dólares. Esta situación se ve agravada por la alta demanda de combustible durante la operación salida del 15 de agosto y los desplazamientos masivos registrados en las últimas jornadas por diversas festividades patronales y eventos astronómicos.
La combinación de estos factores técnicos y geopolíticos plantea un escenario de presión inflacionista sobre los costes energéticos de los hogares y las empresas, en un contexto donde los mecanismos de generación renovable no han logrado alcanzar el punto de saturación necesario para reducir los precios mayoristas durante los picos de calor extremo.


