Von der Leyen propone prohibir el uso de redes sociales a menores de 13 años en la Unión Europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó este miércoles una propuesta legislativa destinada a regular el acceso de los menores de edad a las redes sociales en todo el territorio comunitario. El proyecto, denominado Ley del Niño europea (EU Kids Act), busca establecer un marco normativo común que prohíba el uso de estas plataformas a los menores de 13 años y condicione el acceso de los adolescentes hasta la mayoría de edad.
La iniciativa contempla un sistema de acceso escalonado según la franja de edad del usuario. Bajo este planteamiento, los menores de entre 13 y 15 años solo podrían acceder a las redes sociales mediante «mini cuentas» supervisadas y gestionadas directamente por sus progenitores. A partir de los 16 años, los jóvenes tendrían libertad de uso sin vigilancia parental directa, aunque la normativa prevé mantener medidas de protección reforzadas hasta que cumplan los 18 años.
Durante la presentación de las líneas maestras de la futura ley, Von der Leyen enfatizó la necesidad de que las instituciones actúen para proteger a la infancia frente a las funciones adictivas de las plataformas digitales y la exposición a contenidos perjudiciales. En este sentido, la presidenta de la Comisión subrayó que las grandes compañías tecnológicas deben asumir una mayor responsabilidad sobre las herramientas y los algoritmos que ofrecen a los usuarios menores de edad.
La propuesta de Bruselas se alinea con una tendencia creciente en diversos Estados miembros que ya han iniciado sus propios procesos legislativos. En España, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció el pasado mes de febrero su intención de elevar la prohibición de acceso hasta los 16 años, exigiendo además sistemas efectivos de verificación de edad. Francia, por su parte, ha apostado por situar el límite en los 15 años.
La futura EU Kids Act obligaría a las plataformas a adaptar técnicamente sus servicios para cumplir con estas restricciones. El objetivo final, según defendió la Comisión, es garantizar un entorno digital seguro que priorice el bienestar mental de los menores frente al diseño orientado a la retención de usuarios que caracteriza a gran parte del ecosistema digital actual.


