El Gobierno autoriza la prórroga de Almaraz hasta 2030 y mantiene el cierre total del parque nuclear en 2035
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha confirmado la renovación de la autorización de explotación de las Unidades I y II de la central nuclear de Almaraz hasta el año 2030. Fuentes ministeriales han precisado que esta prórroga se circunscribe exclusivamente a la instalación extremeña y no altera el calendario de cese definitivo del conjunto del parque nuclear español, previsto para 2035 conforme al acuerdo alcanzado en 2019 entre Enresa y las empresas propietarias.
La decisión administrativa responde al cumplimiento de tres condiciones fundamentales establecidas por el Ejecutivo: la garantía de seguridad para las personas, la preservación de la seguridad del suministro eléctrico en el territorio nacional y la ausencia de costes adicionales para la ciudadanía. En este sentido, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha ratificado el funcionamiento técnico adecuado y el nivel de seguridad radiológica de la planta, imponiendo los condicionantes técnicos necesarios para este nuevo periodo de operación.
El departamento dirigido por Teresa Ribera ha justificado la extensión de la vida útil de Almaraz basándose en el actual contexto geopolítico y energético internacional. La continuidad del conflicto en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Próximo han generado un escenario de volatilidad en los precios de los combustibles fósiles. Según el Gobierno, la permanencia operativa de la central contribuirá a moderar la exposición de los consumidores ante posibles picos de precios imprevistos en los mercados internacionales.
En el ámbito económico, el Ejecutivo ha subrayado que la prórroga se concede sin otorgar ningún tipo de rebaja fiscal ni contraprestación económica a las empresas eléctricas. A pesar de las solicitudes previas del sector para obtener incentivos o reducciones en la carga tributaria, el Ministerio mantiene la estructura de costes actual, asegurando que la medida no supone una ventaja financiera para las compañías titulares de la instalación.
Respecto al impacto en la transición energética, Transición Ecológica sostiene que el cierre definitivo de Almaraz en 2030 no compromete los objetivos de penetración de energías renovables. La aportación de esta central para dicha fecha se estima en poco más del 1% del mix energético nacional, un porcentaje calificado como marginal por las fuentes oficiales, lo que permite mantener intacta la hoja de ruta hacia la descarbonización del sistema eléctrico.
Finalmente, el Gobierno ha reafirmado su compromiso con el despliegue de las energías limpias como principal palanca de competitividad y autonomía estratégica. La hoja de ruta institucional prevé un cierre escalonado de las centrales nucleares que se inició con el acuerdo de 2019 y que concluirá con el cese de actividad de la central de Trillo en 2035, manteniendo la coherencia con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).


