Sectores del PSOE cuestionan la continuidad de Óscar Puente tras el accidente de Urda
El grave accidente ferroviario ocurrido este miércoles en Urda (Toledo), que se ha cobrado la vida de al menos 68 personas, ha generado una corriente de presión interna en el seno del PSOE sobre la continuidad del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. A pesar de que el titular de la cartera ha descartado presentar su dimisión, diversos cuadros de la formación socialista han comenzado a cuestionar su permanencia tras la sucesión de dos siniestros con víctimas mortales en la red de alta velocidad en menos de un año.
El siniestro se produjo en la línea Madrid-Andalucía, el mismo trazado donde hace nueve meses tuvo lugar otro accidente en Adamuz (Córdoba) con un saldo de 46 fallecidos. Esta reincidencia en la misma infraestructura ha motivado que altos cargos del partido soliciten al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el cese del ministro, argumentando que la gestión del departamento de Transportes se encuentra en una situación crítica ante la opinión pública y los compromisos de seguridad ferroviaria.
Desde el Puesto de Mando Avanzado en Urda, Pedro Sánchez evitó pronunciarse sobre el futuro de Óscar Puente, aunque reconoció que «no es asumible» para el país registrar dos accidentes de esta magnitud en un periodo tan breve. El presidente se comprometió a esclarecer las causas mediante una investigación técnica exhaustiva y aseguró que, de detectarse negligencias o fallos en los protocolos de seguridad, el Ejecutivo responderá con contundencia para recuperar la confianza en el sistema.
Por su parte, Óscar Puente compareció en la estación de Atocha para calificar el suceso de «inverosímil» y atribuirlo, según las primeras hipótesis, a una decisión humana «inexplicable». El ministro detalló que el accidente por alcance se produjo después de que el sistema de seguridad LZB del tramo quedara fuera de servicio, obligando al centro de control de ADIF a gestionar el tráfico de forma manual. Según la versión ministerial, se autorizó al tren AVE a reanudar la marcha tras la detención de un convoy de Iryo, impactando contra este tras recorrer 25 kilómetros.
No obstante, la publicación de grabaciones internas de ADIF ha revelado que el maquinista del AVE, fallecido en la colisión, recibió instrucciones precisas desde el puesto de control para reanudar la «marcha normal». Esta información ha reforzado las críticas de los colectivos profesionales; de hecho, los maquinistas mantienen la huelga de 24 horas convocada previamente, denunciando un deterioro en las garantías de seguridad de la red ferroviaria nacional.
En el ámbito de la oposición, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado de «imprescindible» la apertura de una investigación gubernamental inmediata y ajena a interferencias políticas. Si bien el dirigente popular ha optado por la prudencia al no exigir explícitamente el cese del ministro en este momento de duelo, ha subrayado el derecho de la ciudadanía a conocer el estado real de las infraestructuras tras los recientes acontecimientos.
Mientras la investigación técnica sigue su curso, el debate en el Gobierno se centra en la gestión de la crisis. Mientras Moncloa sostiene oficialmente que la labor de Puente «no está en cuestión», destacados dirigentes socialistas advierten de la necesidad de un «golpe de efecto» institucional en vísperas del próximo ciclo electoral, ante una situación que califican de insostenible para el Ministerio de Transportes.


