Los hospitales integrados en la red pública madrileña (Sermas) gestionados por Quirónsalud han impulsado el programa SENSE (Screening for Emotional Needs and Self-help), una iniciativa de prevención y detección temprana de problemas de salud mental dirigida a la población adolescente. El proyecto, desarrollado en los centros educativos, busca identificar señales de riesgo de manera precoz para ofrecer una respuesta asistencial antes de que el malestar emocional evolucione hacia situaciones de crisis.
La iniciativa se implementa a través de los hospitales universitarios Fundación Jiménez Díaz, Rey Juan Carlos de Móstoles, Infanta Elena de Valdemoro y el Hospital General de Villalba. Bajo la coordinación de Marta Ruiz Hernández, enfermera especialista en Salud Mental, el programa combina herramientas digitales de cribado con acciones de sensibilización y psicoeducación en los institutos, facilitando que los jóvenes exploren su bienestar emocional y conozcan los recursos disponibles para solicitar ayuda profesional.
Hasta la fecha, SENSE se ha desplegado en 12 centros educativos, alcanzando a aproximadamente 7.000 estudiantes en actividades de sensibilización y realizando 1.200 evaluaciones digitales completas. Los datos recopilados por el programa revelan la complejidad de la salud mental en esta etapa: el 73 por ciento de los jóvenes identificados en situación de riesgo presenta dificultades en dos o más ámbitos simultáneos, mientras que un 15 por ciento muestra señales de alerta en hasta cinco áreas distintas.
El programa aborda de forma multidimensional factores como la ansiedad, la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria, el acoso escolar (bullying) y el riesgo suicida. Asimismo, analiza el impacto de la vida digital, incluyendo el uso problemático de redes sociales y videojuegos. Según los responsables del proyecto, la detección temprana es fundamental, ya que muchos adolescentes no acceden a recursos especializados debido al estigma o al desconocimiento, o lo hacen cuando los síntomas ya están cronificados.
En cuanto al protocolo de actuación, SENSE establece circuitos de derivación específicos. En los casos donde se detecta un riesgo grave de suicidio, el programa garantiza una valoración clínica en un plazo inferior a 15 días. Para los estudiantes vinculados a los hospitales participantes, se agiliza el acceso a la valoración especializada, mientras que para el resto se genera un informe técnico destinado a su profesional de referencia en el sistema sanitario.
Desde la coordinación del programa se subraya que el objetivo no es establecer diagnósticos clínicos mediante cuestionarios, sino identificar señales de vulnerabilidad. Los expertos señalan indicadores como el aislamiento repentino, la caída del rendimiento académico, el absentismo o los cambios bruscos de conducta como señales que requieren atención. El enfoque del proyecto busca validar el sufrimiento emocional del adolescente sin minimizarlo, facilitando una intervención que mejore el pronóstico y la funcionalidad futura del menor.
Con esta estrategia, los hospitales de Quirónsalud integrados en el Sermas apuestan por un modelo proactivo que traslada la prevención a los entornos cotidianos de los jóvenes. La consolidación de SENSE pretende reforzar el seguimiento de la población detectada y analizar la eficacia de las intervenciones preventivas para reducir la carga asistencial en fases críticas y mejorar la salud mental comunitaria en la región.


